miércoles, 31 de mayo de 2017

"Cosas de nuestros Abuelos"




Desde que tenemos uso de razón venimos escuchando de nuestros abuelos o de la gente mayor que tenían curas y decían cosas que ocurrían o podían pasar a nuestro alrededor, siempre tenían un remedio o algo que hacer o decir para todas las cosas. Desde un dolor hasta un mal de ojo.

Hay que aclarar, que creo que todos no funcionaban pero eran muy entretenidos tanto para los adultos como para los muchachos y después se hacían los comentarios en la sobre mesa y en algunos casos causaban hasta risa…

Si tienes dolor de barriga y no tienes algún medicamento, ponte una hoja de periódico en la barriga para que absorba el dolor.

Si vas en una embarcación y te sientes mareado por el vaivén de las olas, ponte una piedrita en el bolsillo del pantalón, esto hará que te ancles.

Ponte una moneda en la frente para detener el sangrado por la nariz.

Para quitarle el mal de ojo a un bebe, una mujer embarazada debe pasarle por encima tres veces, sin pisarlo evidentemente.

Cuando veas a una estrella fugaz, hálate el cabello y pide un deseo para que éste sea cumplido.

Para quitarle el hipo a un bebe, colocarle un pedazo de hilo enrollado y mojado con saliva en la frente.

Si una mujer no quiere que le baje el periodo, debe comer limón.

Para que alguien deje de roncar, colocarle las cholas cruzadas debajo de la cama.

Para quitar el orzuelo, frotar el dedo contra cualquier superficie y cuando esté caliente colocarlo en el ojo afectado.

Si tienes un orzuelo, pon una cucharilla al sereno y pégatela en el ojo.

Si una mujer con el periodo carga a un bebé, éste se pone pujón.

Si una mujer con el periodo le corta el cabello a alguien, éste se le pasma.

Si una mujer con el periodo hace torta, ésta se corta y no levanta.

Si te da un calambre en un pie, te quitas la chola y la volteas al revés para que se te quite.

Si tienes sexo dentro del carro, éste se empava. Y para desempavarlo tienes que orinarle un caucho.

Si quieres que algo bueno que acabas de decir se cumpla, debes tocar madera.

"El Primer Automóvil en Venezuela"


El primer automóvil que llego a Venezuela fue un carro francés Panhard Levassor de 12 mil francos, este circuló por primera vez en Caracas el 10 de marzo de 1904. El automóvil fue traído por el Presidente de la República General Cipriano Castro, para la primera dama doña Zoila de Castro. El chofer encargado de conducir el vehículo fue el señor Lucio Paul Morand.

El diario caraqueño El Monitor, en la edición del 21 de abril de 1904 informó que en Caracas el lunes 18 de abril del mismo año, transitó por primera vez en horas de la tarde un lujoso automóvil Cadillac B 1904 del Doctor Isaac Capriles.

Para diciembre de 1905, solo en Caracas habían cinco automóviles en Caracas y otro en Lara, para un total de seis carros en Venezuela.

sábado, 27 de mayo de 2017

“El Liquiliqui”


El Liqui Liqui o Liquiliqui es un traje tradicional de los Llanos Venezolanos y colombianos, utilizado mayormente como atuendo masculino para las fiestas, bailar joropo y actos sociales. 

El origen del traje tiene varias teorías. Se dice que es una derivación de un uniforme francés que llevaba el cuello cerrado llamado “Liquette”. 

También se dice que fue traído de las Filipinas en la época de la colonia. Otros indican que es una inspiración de los trajes chinos de cuello abotonado hasta arriba conocidos como “Tipo Mao”, incluso se dice que en el siglo XIX el italiano Giuseppe Garibaldi usaba una camisa que tenía un corte similar al del Liquiliqui y de ahí la inspiración del venezolano para confeccionar su traje típico.

Otras fuentes indican que surge a finales de la Guerra de Independencia, cuando los sastres y costureras de la época modificaron los viejos trajes militares para adaptarlos a la vida civil y crearon una chaqueta de cuatro bolsillos, sin charreteras y con cuello.

La chaqueta es cerrada hasta el cuello con mangas largas, tiene dos bolsillos a la altura del pecho, pudiéndose encontrar variantes con dos bolsillos más en la parte inferior frontal, tiene entre 5 a 6 botones, los cuales pueden ser de metal, plástico o incluso de hueso. El pantalón es de vestir, del mismo color de la chaqueta y elaborado con la misma tela, que puede ser lino o algodón.

El 18 de marzo del 2017, es publicado en la Gaceta Oficial Extraordinaria Nro. 6289 el Decreto Presidencial Nro. 2760, en donde se declara el Liqui Liqui como Traje Nacional por ser símbolo representativo de la identidad venezolana.

“El Palacio de Miraflores”

 

 El General Joaquín Crespo compra en agosto de 1884 y por 35.000 bolívares, el terreno de la Hacienda La Trilla, propiedad del Conde de San Javier e inicia la construcción de una nueva residencia personal donde viviría con su esposa, misia Jacinta Parejo de Crespo y sus hijos.
     

Su construcción comenzó a mediados del año 1884, la dirección de la obra estaba a cargo del arquitecto Conde Italiano Giussepe Orsi de Mombello.

Su nombre actual, “Palacio de Miraflores”, se lo dio el Presidente Joaquín Crespo cuando regresa de España, el nombre se debió a una Cartuja que existe en la ciudad de Burgos.

Fue una de las primeras construcciones antisísmicas de Venezuela para la época.

En el año 1897 aparece por primera vez identificada la esquina que lleva el nombre de Miraflores y el área de la edificación en el plano de Caracas.

Joaquín Crespo muere el 16 de abril de 1898 y luego del terremoto de Caracas del 29 de octubre de 1900, el General Cipriano Castro, ya en el poder, decide alquilar Miraflores como residencia presidencial.

En el año de 1900 el entonces Presidente de la Republica Cipriano Castro lo convierte en la sede del Gobierno Nacional.


Cipriano Castro es el primer Presidente de Venezuela en habitar el Palacio de Miraflores. También se traslada allí el Despacho del Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

El 1 de enero de 1901, el Palacio de Miraflores ofreció la primera recepción oficial con motivo del Año Nuevo.

La Asamblea Nacional Constituyente en marzo de 1901, aprueba un proyecto mediante el cual se autoriza al Poder Ejecutivo Federal para adquirir la propiedad del Palacio de Miraflores con el objeto de convertirlo en Mansión Presidencial.

El gobierno nacional adquiere el Palacio de Miraflores el 19 de junio de 1911 y la convierte en casa presidencial. El General Juan Vicente Gómez se convierte en el primer presidente en ocupar el Palacio con carácter de Residencia Oficial de los Presidentes de la República. Allí se ofrece una gran recepción con motivo del Centenario de la Independencia del 5 de julio de 1911.
    

                                 
El 30 de junio de 1923, es asesinado en su habitación del Palacio de Miraflores Juan Crisóstomo Gómez (Juancho Gómez), hermano del Presidente Juan Vicente Gómez.


El Presidente Eleazar López Contreras en el año 1936, le cambia al Palacio el carácter personalista que le habían atribuido Castro y Gómez, y le da el perfil de Palacio Nacional de Gobierno.


El Presidente Rómulo Betancourt en 1945, se convierte en el primer mandatario que identifica a Miraflores como la sede donde se refrendan los Decretos Presidenciales.


El General Marcos Pérez Jiménez estuvo a punto de derribar el Palacio de Miraflores, afortunadamente no lo logro.

El Palacio hoy tiene una serie de salones y áreas que se conforman en El Despacho Presidencial, Salón Simón Bolívar, Salón del Consejo de Ministros, Salón de los Embajadores, Salón Ayacucho, Salón Boyacá, Salón Pantano de Vargas, Salón Sol del Perú y Capilla.

viernes, 26 de mayo de 2017

"El Estadio de San Agustín o La Yerbera"



En terrenos de la antigua Hacienda La Yerbera, en la urbanización San Agustín del Norte, entre las esquinas de Bomboná y Granaderos existió el Campo de la Yerbera, se trataba del primer estadio de Béisbol de la ciudad de Caracas, se llamó así hasta 1932, el infield era de tierra sin grama interior hasta el año 1942, cuando se logró que le sembraran grama.
                                 

La tribuna central estaba techada con láminas zinc, dentro vendían cerveza, refrescos y unos sándwiches muy buenos de una pasta con diablito y crema de leche en pan de Sarria, los cuales vendían a medio. 

Ahí se iniciaron equipos: El Venezuela, El Magallanes, El Vargas y El Santa Marta.

Hasta 1950, la pelota jugada ahí se llamaba de primera categoría, hasta que se convirtió en el Béisbol profesional.

La entrada era de tres bolívares lo más costosa, 1.50 en las laterales y un Real por los bleachers.



Poco tiempo después el Campo de la Yerbera fue vendido a la Cerveza Caracas por su dueño Alfonso Rivas y Cía. fabricantes de la Maizina Americana, a partir de allí el Estadio cambio de nombre y comenzó a llamarse Cerveza Caracas.



El Estadio Funcionó hasta que el general Marcos Pérez Jiménez construyó la Ciudad Universitaria con sus dos estadios.

lunes, 22 de mayo de 2017

"El Mercado de las Flores de San José"



La esquina de San Luis no era como actualmente la vemos los caraqueños, era un lugar angosto, bloqueado de bodegas por todas las esquinas y muchos árboles entre los cuales la vieja Ceiba que aún está allí y que es tradicional en San Luis.

Allí llegaban todas las mañanas las recuas de burros, que venían descendiendo desde Galipán y Los Venados con sus cargas de flores, duraznos, fresas y otras frutas exquisitas que se cultivaban en nuestra providencial montaña, el cerro del Ávila, que desde hace un tiempo le cambiaron el nombre.

En la esquina de San Luis llegaban los arrieros, dejaban su carga en las pulperías, principalmente en la de Don Juan o la de Don Rafael, con la mayor confianza, mientras ellos iban a hacer sus arreglos para regresar. 

Los registros de la época indican que los galipaneros traían las flores y las frutas desde principios del siglo XX, pero no fue hasta el año de 1963 cuando se constituye la Floristería y Botánica San José, mejor conocida como el Mercado de Las Flores, ubicado al final de la Avenida Fuerzas Armadas (Norte), en la esquina de San Luis. 


El Mercado es considerado Patrimonio Cultural de Caracas desde el 20 de enero de 1997, por decisión del Concejo Municipal del Distrito Federal; en el 2005 se ratificó esta declaración y posteriormente se incluyó a la esquina de San Luis dentro de los lugares considerados patrimonio cultural de la ciudad. 



domingo, 21 de mayo de 2017

"La Botica de Velázquez"



Los cronistas de la ciudad de Santiago de León la registraron como el expendio de medicinas más antiguo de Caracas. Su primer dueño fue el doctor Carlos Púnceles, quien la fundó en 1877 y desde entonces es conocida como la Botica de Velázquez, la misma donde el doctor José Gregorio Hernández y el doctor Luis Razetti mandaban a elaborar algunas sus recetas, compuestas de plantas, que lograron la curación muchas veces.

El nombre de la farmacia se lo da el lugar donde está: la esquina caraqueña de Velázquez. 

El inmueble lo adquirió el profesor Domingo Velázquez, quien dictaba la cátedra de Latinidad y Retórica en el colegio Santa Rosa de Lima de Caracas.

La vieja botica ocupaba el ángulo sureste de la esquina, cuyo inmueble más inmediato era una vaquera. 

Reconstruida años más tarde, los habitantes de la parte norte de la velazquera mudaron la botica, sufriendo ésta varias transformaciones. 

Posteriormente Arteaga Revenga adquiere la botica y modernizó la farmacia, que fue suya hasta el último día de su existencia.


Despues el doctor Salvador Alvarez Michaud le vendió la Botica al doctor Juan Vásquez Carlín hace más de 60 años, este fallece, y es su hijo, Germán Vásquez, quien administra la farmacia desde ese entonces, permaneciendo la Botica exactamente igual a los tiempos de antes.



viernes, 19 de mayo de 2017

“Las lloronas o Plañideras en los velorios”


A comienzo del siglo pasado existieron unas mujeres que eran contratadas para llorar a los difuntos durante las exequias, las llamaban plañideras. Esta palabra proviene del verbo plañir, que significa sollozar. 

Esta tradición se realizaba en los velorios donde había una escasa presencia de dolientes teniendo su orígen en el antiguo Egipto donde sus servicios eran variados: lamentos que podían convertirse en gritos desconsolados, golpes en el pecho, echarse en el piso, o en diversas partes del cuerpo del difunto. 

Estas lloronas eran contratadas porque se creía que los llantos que emitían limpiaban el alma del difunto de pecados facilitando así su alcance rápido a la gloria eterna. Además de brindar sus lágrimas, estas lloronas servían de complemento para que los deudos pudieran atender de manera adecuada a quienes habían venido a esta ceremonia de despedida. 

Una vez finalizado el entierro, las plañideras o lloronas recibían el pago de sus honorarios. Esta paga podía ser en dinero o en especies como víveres.

Estas personas que tenían como función llorar por el alma del muerto eran de mediana edad, algunas eran viudas o mujeres que, por diversas razones, habían quedado solas. Las lloronas asistían a los velorios completamente de negro, se solían contratar de dos o tres y eran ubicadas en un sitio especialmente reservado para que emprendieran su dramático sollozo hasta el momento del sepelio.

Se trataba de una contratación sumamente popular ya que no era pertenencia exclusiva de un determinado grupo social sino que cualquier miembro de la sociedad contrataba sus servicios de actuación.

"La Pulpería"



Los conquistadores hispanos establecen en Venezuela ventas de comidas y mercaderías como telas, especias asiáticas, inciensos y cuanta cosas era posible vender, a la usanza de los grandes mercados persas y fenicios, estos lugares donde se ofrecían estos productos recibieron el nombre de "Pulperías"

En la época preindependentista las pulperías también funcionaron como células conspirativas contra la Corona Española. 

Los primeros pulperos en Venezuela fueron de origen canario, manejaron el almud y la fanega para medir y pesar, algunos empleaban también la totuma para medir. El Almacenamiento de los alimentos se hacia en trojas de madera. 

En estos espacios también se comenzó a usar La ñapa, la cual fue utilizada como complemento o regalo para atraer a los clientes, sobre todo a los muchachos. Se le daba al mozalbete aun cuando si su compra era de una pulla o un cuartillo.

También implementaron el Frutero, que consistía en que por cada compra que realizaba era colocado en un frasco un grano de maíz o caraota, a los cuales se le asignaba un valor, y cuando el frasco se llenaba el beneficiario lo cambiaba por golosinas, razón por la cual ser mandadero tenía su recompensa.

En las pulperías se compraba al detal el papelón, la manteca, el maíz, caramelos coquito, café, velas, leche, jabón azul, kerosene, trozos de queso, leña, carbón; empezaron a coexistir en el siglo XX con las casas de abastos, establecimientos con mayor variedad de artículos,  más adelante vieron surgir los supermercados en donde había mayor versatilidad de productos y el cliente podía auto-servirse. En ambas innovaciones comerciales, el sabor de lo doméstico se fue perdiendo.

jueves, 18 de mayo de 2017

“Las tertulias en las puertas de las casas… Un hábito de las noches”




El sentarse a la puerta a tomar el fresco es una costumbre que aún se mantiene en algunos pueblos del interior, ya lamentablemente no se estila en las ciudades y mucho menos en Caracas.

Cuando cae el sol los vecinos salen y sacan las sillas más cómodas, se sientan en las puertas de sus casas en donde pasan largas horas conversando. 

Entre vecinos echan sus ratos de tertulia, y se ponen al día de todo lo que sucede. 

Un poco como se dice: "Pueblo chiquito, infierno grande"... Las aceras se convierten en unos auténticos centros sociales, lenguas cortantes y afiladas, tras el afable saludo, guerra de chismes, guiño de ojos, codazos disimulados, pellizcos, en fin toda clase de cosas para que no se hable de más y pocos se enteren. 

Después de molerlo en vida se agrega un, "pobrecito” quedando en paz con Dios y con el vecino. 

“La deliciosa Melcocha”


La melcocha es el dulce de caña de azúcar, que los muchachos y los no tan muchachos disfrutamos durante aquellos tiempos de mozos.

En Venezuela, La melcocha es un dulce rústico, y hasta se podría decir que es el más antiguo, sus ingredientes son sencillos y no tiene agregados que compliquen su elaboración. 

Constituye uno de los dulces del siglo pasado que fue sustento económico de algunas familias caraqueñas.

La melcocha no es más que una cocción de la panela de caña de azúcar con agua, esencia a gusto y, si se quiere algún colorante vegetal. 

El gran secreto es el amasado. El producto no tiene que estar muy caliente, que no se nos quemen las manos, pero tampoco muy frío, sino en punto justo de temperatura para que pueda ser manipulado cómodamente, estirándolo y doblándolo varias veces para incorporarle aire y que de una textura semi blanda y esponjosa, deliciosa al paladar.

Este fue durante muchos años el dulce predilecto de los muchachos y los no tan muchachos de la Caracas de comienzos del siglo pasado, ya hoy no se consigue fueron sustituido por los elaborados comercialmente


"La Serenata"


El origen está en las canciones que los enamorados cantaban frente a las ventanas de la casa de la amada en la noche cuando algo no había salido bien en la relación. La serenata deriva de lo clásico, especialmente en Italia, se hacían para agradar a las cortesanas en los Palacios de la aristocracia

En Venezuela, el término "serenata" se refiere al hecho de llevar, por las noches, un conjunto de cuerdas, un dúo o un trío con intérpretes a las afuera de la casa de una dama, y cantarle canciones para que el hombre exprese sentimientos de amor, agradecimiento o deseos de reconciliación.

Durante los años 60 la serenata formaba parte de la cotidianidad, regularmente se organizaban grupos que en muchos casos amanecían de casa en casa salvando a los amigos de una acción inadecuada en la relación o durante la conquista.

Cabe destacar que algunas veces los trovadores recibían a cambio un balde de agua, bien sea de la chica en cuestión o de sus padres


miércoles, 17 de mayo de 2017

"Un trágico Miércoles Santo en la Iglesia de Santa Teresa y Santa Ana"


El 9 de abril de 1952, (Miércoles Santo), la Basílica de Santa Teresa, fue escenario de una de las mayores tragedias colectivas que ha sucedido en el país, cuando a partir de las 4 y 45 de la madrugada, cerca del Altar Mayor la gente despavorida corría sin rumbo fijo y a su paso atropellaba y tumbaba personas que no podían levantarse.

En segundos, comenzaron los gritos, el llanto, las carreras con tropiezos, y la caída fatal de mucha gente. Pues la gente corría desaforadamente, empujando, pasando por encima de los caídos y buscando afanosamente una salida. Fueron minutos de total incertidumbre. Algunos corrían para salvarse, no sabían de qué o de quien, otros gritaban y trataban de levantar del suelo a los que se revolcaban ante el peso de los que por ganar la puerta, no les importaba que pisaban o empujaban a otros. 

Niños y ancianos fueron el mayor porcentaje de los muertos y heridos. Pobres mujeres indefensas ante el atropello general habían caído al suelo para no levantarse jamás. Escenas dantescas 46 personas quedaron muertas en el piso de la iglesia, confundidos con zapatos, carteras, esperma, velas y restos de algún traje de Nazareno. Fueron 23 niños, 22 mujeres, la mayoría ancianas y un hombre de avanzada edad. 

Varias versiones corrieron. La del Párroco Hortensio Castillo que señalaba como un grito de !Fuego! y !Temblor!, cerca del Altar Mayor, donde oficiaba la Santa Misa el Padre Marcial Ramírez. “Era una voz fuerte”, aseveró Monseñor Castillo. Más eso no fue esclarecido nunca. 

                       

Un Oficial de la Seguridad Nacional aseguró que una vela había alcanzado el velo de una dama, produciéndose inmediatamente la alarma general entre todos los que estaban en la iglesia. El Padre Ramírez, quien era el más cercano al Alta Mayor, por estar oficiando la misa de esa hora, aseguró que nunca vio fuego, ni se percató de que alguien gritara. 

Fue Inútil la investigación en Venezuela gobernaba La Junta de Gobierno que presidía Germán Suárez Flamerich, con Llovera Páez y Pérez Jiménez a su lado. El gobierno ordenó una investigación del caso La policía política se dio banquete apresando políticos, que ni por equivocación van a una iglesia. 

                         

El Gobernador del Distrito Federal, Guillermo Pacanins, se apersonó muy temprano en el sitio de los sucesos y declaró que todo se aclararía. Más, ninguna investigación llegó a fondo como para dar luz sobre las causas del lamentable suceso. 

Se preparaba el plebiscito de Pérez Jiménez para diciembre. Todo quedó cubierto con el manto del silencio

martes, 16 de mayo de 2017

"Gottfried August Knoche"


Llega a Venezuela el 2 de enero de 1901, médico cirujano, oriundo de Alemania, famoso por inventar un líquido embalsamador con el que momificó docenas de cuerpos, incluyendo el suyo propio, en su laboratorio ubicado en la Hacienda Buenavista, sector Palmar del Picacho de Galipán, en el estado Vargas, Venezuela. 

Estudió en la Universidad de Halle, donde recibió el título de médico en abril de 1845, luego de presentar su tesis de grado, Knoche emigró de Alemania a Venezuela ese mismo año para domiciliarse en La Guaira y atender a la población de alemanes establecida en ese entonces en el litoral, donde refundó el "Hospital San Juan de Dios", en La Guaira entre 1854 y 1856. 

Una vez establecido en La Guaira decide traer a su esposa y las niñas, Josephine y Amalie Weissmann, que más tarde serían sus enfermeras y ayudantes. Ejerce como doctor en esa ciudad y se gana la fama de persona caritativa, al atender a pacientes pobres sin cobrar además de su incansable lucha contra la epidemia de cólera que azotó la región en esos años. 

En 1845 obtiene la reválida de su título, en la Universidad Central de Venezuela durante el gobierno del general José Antonio Páez. 

Amante de la naturaleza, durante sus primeros tiempos en La Guaira solía hacer largas excursiones a caballo hasta las montañas de Galipán. La perspectiva fascinante que ofrece el Litoral desde las alturas del Picacho y su fresco clima debieron ejercer en él fuerte atracción.



Así le nació la idea de adquirir alguna posesión en los alrededores. No muy lejos existían pequeñas fincas destinadas desde la época colonial al cultivo de café y frutales.

Tuvo una hija de nombre Anna (1840-1879), quien casó con Heinrich Müller (1812-1881) siendo ambos enterrados en el mausoleo familiar, y un hijo llamado Oswaldo Knoche que vino graduado en medicina de Alemania y se residenció en Puerto Cabello. No se conocen detalles de su destino.

También llegó de Alemania el hermano de Knoche, el Sr. Wilhelm, enterrado también en el panteón familiar de cuya vida o actividades se desconoce. La esposa del Dr. Knoche, debido a la soledad que le provocaba vivir en la Hacienda "Buena Vista" decide regresar a Alemania y allí muere en fecha que se desconoce. 

Su fascinación y persistencia por evitar el inexorable proceso de descomposición de los cuerpos, le hizo experimentar con cadáveres no reclamados de la Guerra Federal, que subía a caballo desde el hospital San Juan de Dios. Knoche creó un líquido que se inyectaba en el torrente sanguíneo y conservaba al cadáver sin necesidad de extraer sus órganos. Así, el doctor momificó varios cuerpos y los mantuvo en su laboratorio.

Esta obsesión por dotar de una apariencia de vida a los muertos dio pie a una de las anécdotas más populares atribuidas a este enigmático personaje. 

Los familiares de don Tomás Lander, distinguido hombre público de la Caracas del siglo XIX, fundador junto con Antonio Leocadio Guzmán del periódico "El Venezolano", conocieron a través de un amigo las virtudes del misterioso líquido embalsamador del Dr. Knoche y solicitaron al médico que momificara el cuerpo de su deudo. Una vez concluido el proceso, con el cuerpo ya vestido y maquillado por sus familiares, sentaron a Lander en un escritorio a la entrada de su casa.



Allí estuvo durante 40 años, hasta que el gobierno de Antonio Guzmán Blanco exigió a los descendientes del difunto que enterrasen a la momia. Un presidente de Venezuela, Francisco Linares Alcántara, también fue momificado por el médico alemán. Igualmente, momificó hasta sus perros y los convirtió en guardianes de la entrada del mausoleo.


                                     

Para la llegada de su propia muerte, Knoche había previsto que fuese la enfermera Amalie Weismann la encargada de suministrarle el suero momificador, dosis que dejó preparada. Aunque la última sobreviviente de Bella Vista parece haber consultado con el cónsul alemán de la época, Julius Lesse, acerca de redactar un documento en el que constara que su última voluntad era que su cuerpo fuese cremado y las cenizas arrojadas al mar; el mismo doctor Lesse y Carlos Enrique Reverón subieron a Bella Vista, inyectándole la dosis preparada para ella 20 años antes por el mismo Knoche, luego cerraron la puerta del mausoleo y las llaves fueron lanzadas al mar. 

La composición exacta de esta sustancia, a base de cloruro de aluminio, nunca fue descubierta. 

Knoche fijó su atención de manera preferente en una finca y la adquirió a bajo precio, con el fin de pasar en ella los fines de semana. Finalmente se muda de forma definitiva con el pretexto de que su esposa no soportaba el calor húmedo de la zona costera de La Guaira. 

Se dispuso entonces a edificar una casa al estilo de la región alemana Selva Negra, dotada de un gran salón, revestido de madera, con su chimenea y gradería de rústico a la entrada. Casi todo el material fue transportado desde La Guaira a lomo de mulas. Las habitaciones estaban dotadas de amplios ventanales que daban al mar. Personas que tuvieron la suerte o el privilegio de conocer aquella posesión a fines del siglo XIX, elogiaron el buen gusto con que estaba decorada.





Dicha propiedad según relato de Hellmund Straka, con quien compartí varias expediciones en el seno de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales, la reedificó en el año 1880 y la adquirió por 70.000 Bs, que llamó “Buena Vista” ubicada a 1.015 m.s.n.m. debido a la excelente vista que se tenía del Litoral central. Allí construyó un pequeño laboratorio para realizar sus experimentos de momificación y a 100 metros de allí, construyó su casa sobre una enorme roca, tal vez por ello el lugar se ha mantenido a salvo de desastres naturales.




El Laboratorio posee una sola entrada y carente de ventanales, aunque se pueden ver conductos que bien podrían haber servido de canales de ventilación. Sus ruinas están en mejor estado que las de la residencia de Knoche. Aunque debido al crecimiento de los arbustos y personas que abren agujeros en las paredes, se ha generado una enorme grieta.

Básicamente la residencia la diseñó Knoche al estilo tradicional de la región alemana Selva Negra. Con sus grandes ventanales, techos de madera, un largo pasillo y techo a dos aguas. Según testimonios de Eduardo Rosswaag en sus visitas a la finca Buena Vista en septiembre de 1923



Hoy en día la finca está en ruinas llenas de maleza, enredaderas y árboles. Al dirigirse a la finca el detalle que salta a la vista es un extremo de la pared frontal donde sobresale a como dos metros de altura un detalle arquitectónico formado por un arabesco muy común en aquella época. También se observan detalles de la cocina y a unos pocos metros un interesante orificio en el suelo que indica un lavadero con fondo de mármol. También hay restos de columnas que sostenían barandas de madera que conducen a un desfiladero, como una especie de balcón. Unos deteriorados muros laterales de adobe y piedra que pertenecían a las paredes laterales de la residencia de Knoche.



Gracias a su vida algo misteriosa la historia de este Doctor se ha convertido en una leyenda para los venezolanos

"Cementerio los Hijos de Dios"



 En la parte norte de Caracas, finalizada la Avenida Baralt y muy cerca del sector de Mecedores en La Pastora existió el  “Cementerio los Hijos de Dios”. Allí fueron sepultados muchos próceres de la Independencia y de la Guerra Federal. Entre otros, el general José de Austria, autor del Bosquejo de la Historia Militar de Venezuela en su Guerra de Independencia.
Austria luchó a las órdenes del General Miranda, en Valencia; en los Llanos con el General Páez y en el sur de Colombia, con el General Bolívar.

El gran periodista y polémico político Juan Vicente González, muerto en 1866, fue sepultado allí, al lado de la tumba de su madre y una de sus hermanas. También reposan los restos del general Antonio Muñoz Tébar,  Francisco Riera Aguinagalde, el general Miguel Arismendi, el Doctor Tomás Aguerrevere, el doctor Manuel Cala, prócer de la Independencia;  Pedro Villapol,  otro prócer, el general Esteban Herrera Toro,  parentela del Marqués del Toro y otras muchas familias ilustres.


Es doloroso que los muertos sean desalojados- concluía Carmen Clemente. Dejen a los muertos en la paz de sus sepulcros”.


Alarmada por las noticias que corrían entonces acerca de que el Cementerio de los Hijos de Dios iba a ser demolido para dar paso a una moderna urbanización obrera, Carmen Clemente escribió en el Heraldo, el 30 de abril de 1948, un reportaje en el que daba cuenta de los personajes sepultados en dicha necrópolis.


El Concejo Municipal se propuso destruir parte de la escasa tradición histórica de la ciudad. Ahora toca el turno al Cementerio de los Hijos de Dios, viejo recuerdo de los venezolanos de 1800, con su triste y dolorosa historia y sus muertos ilustres”.


Hoy en día, en los terrenos que ocupaba el antiguo Cementerio existe un conjunto de edificios que lo habita mucha gente, que creo que no dormirán plácidamente todos los días






"Sede de la Shell - San Bernardino"





En San Bernardino y muy cerca del extinto Hotel Potomac y la Electricidad de Caracas, Hoy Corpoelec, existió la antigua sede de la Shell Company, una empresa anglo-holandesa, que se radicó en Venezuela por medio de concesiones para explotar y comercializar el petróleo venezolano. 



La Shell durante el beneficio de la concesión petrolera, construyo en los años 50, un hermoso edificio y muy moderno para la época, diseñado en el año 1946 por la firma norteamericana Badgeley & Bradbury... Este edificio que ocupo durante varios años Shell, se convirtió también en un icono de la Ciudad por su diseño arquitectónico. 

En los años 60's, fue comprado por el Estado Venezolano para convertirse en la sede de la Armada Nacional, cuyo componente castrense lo ha ocupando hasta nuestros tiempos 

"El Hotel Potomac"




Durante los años 50 el Hotel Potomac fue el lugar preferido por muchos de los extranjeros que venían a Caracas a trabajar o en viajes de negocio, los petroleros que venían lo preferían por la cercanía de la sede de la Shell en la misma avenida Vollmer de San Bernardino. 

En esos años, los 50, su dueño fue un crítico de la dictadura de Pérez Jiménez por lo que tuvo que abandonar el país, dejando el hotel bajo la administración de Albino Leal. 

En la democracia estuvo de nuevo en manos de Atencio Bozo hasta que fue vendido en los setenta, antes de ser vendido se llevó a cabo el secuestro del futbolista Alfredo Di Stefano, del Real Madrid, a las puertas de su habitación en el Potomac, acción que fue llevada a cabo por un grupo de guerrilleros de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional el 24 de agosto de 1963, con la intención de lograr que lucha fuera conocida internacionalmente. 

Al poco tiempo la guerrilla puso una bomba en su terraza sin generar heridos. Se cuenta también que en el mismo vivió Gabriel García Márquez; y fue allí donde escribió "Cuando era feliz e indocumentado".


El Hotel que guardaba tantas historias y ya era considerado como un icono de la ciudad, su dueño, recibió varias ofertas de compra incluyendo la intención del gobierno de Carlos Andrés Pérez que no tuvo éxito. Finalmente la Electricidad de Caracas lo adquirió por una suma importante de dinero. 



Ya hoy dia el hotel no existe, solo queda en el recuerdo aquellas historias que llegaron hasta los años 70.  

lunes, 15 de mayo de 2017

El “golfiao’ o “golfeado”


Otro alimento típico de nosotros los venezolanos es el Golfeado ese dulce con un trozo queso que le da ese toque salado muy particular.

Según la tradición oral “el nombre de “golfiao’ o “golfeado” nació hace más de un siglo en la hacienda cafetera El Hoyo de las Tapias, que surtía de café a Caracas. “Al café le nace una semilla en forma de caracol y a ésta los campesinos la llamaban ‘golfiao’. 

Deducen que alguien al ver este pastel danés le dijo a la señora María Duarte quien lo hacía, “deme eso que parece un golfiao”. 

Tal fue la aceptación de los primeros comensales por ese pastel que la receta se fue esparciendo por otras localidades: Sabana Grande, Palo Verde, el Junquito y Los Teques. Se hizo muy popular por ese sabor bien particular endulzado por nuestro Papelón

Hoy en día este dulce se consigue en cualquier rincón de Venezuela, teniendo la misma aceptación del pasado. Dicen algunos que el mejor Golfeado lo hacen camino al junquito, sin menospreciar los de otras localidades.

"El Pick Up o Picó"



La palabra Picó es la adaptación al español de la palabra inglesa Pickup que significa recoger o levantar. El Picó fue un dispositivo mecánico que contaba con un tornamesa con un amplificador que tenía un receptor de radio, generalmente de muy buena calidad, el “recogía” la energía vibracional del movimiento de la aguja sobre el acetato o disco y la convertía en energía sonora para poner a gozar a la gente por medio de tremendo sistema de altavoces.

Desde finales de los años 50´s en Venezuela desarrolló esa alternativa para disfrutar y difundir la música preferida; 

Los Picós fueron ganando protagonismo, hacían de la orquesta en las fiestas familiares y terminó amenizando los encuentros sociales en las casas. 

En otras palabras el Picó se consideraba un miembro más de la familia; las mujeres de la casa se sentaban a escuchar las radionovelas, los hombres a esperar las ultimas noticias y en las tarde toda la familia se reunía para disfrutar  las canciones de moda


domingo, 14 de mayo de 2017

"El Salvavidas de Macuto"


Macuto tuvo y creo que después del deslave de 1999, todavía tiene, tres playas identificadas con las primeras letras de nuestro abecedario, tenía una vía,  la Costanera, que tenía solo dos canales de circulación e iba bordeando el mar.

Para disfrutar del baño de mar, los muchachos cruzaban la avenida, y se  acomodaban entre las rocas a recibir las olas que chocaban con fuerza. 

De repente aparecía Quintín Longa, el famoso salvavidas de Macuto, era todo un personaje, mucha gente lo conocía. Para la época, ya Quintín Longa era una leyenda: el salvavidas de Macuto, nadie nadaba mejor que él, ni más lejos; incontables las personas que había salvado de morir ahogadas; maestro de natación de varias generaciones y representante de Venezuela en  competencias internacionales.


El que oía hablar de Quintin Longa en Caracas y en sus alrededores buscaba la manera de  bajar a Macuto para ver de cerca a ese hombre que se había convertido en toda una leyenda. 

El Palacio Federal Legislativo

   Cubre toda la manzana diagonal a la Plaza Bolívar de Caracas, donde antiguamente se encontraba el Convento de las Reverendas Madre...