viernes, 30 de junio de 2017

“El Telegrafo Nacional”


 
El Telégrafo llegó a nuestro país en 1856. Es considerado como el pionero de las telecomunicaciones en Venezuela. En ese año, el ingeniero español Manuel de Montúfar, había obtenido autorización del gobierno del presidente José Tadeo Monagas para formar una compañía anónima para tal fin, y estableció la primera línea en el país, la cual comunicó a Caracas con La Guaira. Al año siguiente, Montúfar fundó la primera escuela de telegrafistas en Caracas y dos años después (1858), ya comunicaba, con la línea telegráfica, a Caracas y Valencia y a ésta con Puerto Cabello.

En 1856, los primeros telegrafistas fueron norteamericanos, quienes a su vez enseñaron a varios jóvenes del país, entre ellos: Alfredo Damirón, Víctor Blanco, Dionisio Guánchez, Federico León, Francisco Manás, Héctor Dupuy, Gerardo M. Borges y Emilio Vicente Valarino. Este último se enroló en varias revoluciones alcanzando el grado de General y en unión de Alfredo Damirón instaló en 1867 la línea telegráfica de Coro a La Vela.


Durante la Guerra Federal (1859-1863), el telégrafo prácticamente desapareció como resultado de la violencia y la anarquía existente en una Venezuela básicamente agraria, pobre, desintegrada en lo económico y lo social, con una economía destruida por muchos años de conflictos políticos y guerras.

Como resultado, las líneas telegráficas resultaron atacadas y dañadas por los enemigos del gobierno con el fin de cortar las comunicaciones. Ante esta situación, el ingeniero español, Montúfar, le exige al gobierno venezolano una indemnización para reparar los daños, y el gobierno se niega a su petición. Por lo cual, en 1866, se ve obligado a traspasar sus derechos al Sr. Moisés Pardo, quien asumió el compromiso de reparar la línea hasta Puerto Cabello y de allí extenderla a todo el país.

Pardo no logra su cometido por falta de financiamiento ya que el gobierno se negó a pagar y exigía que la línea estuviera concluida para tal fin. De allí en adelante, el servicio fue desarrollado solamente por capital privado con “La Empresa del Telégrafo”, la cual era propiedad de varios inversionistas locales.

En esa época, las guerras que mantenían a Venezuela convulsionada, eran consecuencia de la agitación de los conflictos intestinos, los cuales, la mayoría de las veces nacían de revueltas y montoneras en los sitios más apartados de la geografía nacional, donde no existían medios de comunicación entre las distintas ciudades y pueblos, salvo las que prestaba un hombre a pie o a caballo, y eso, cuando querían y podían llevar las novedades, lo que hacía muy difícil el control y sometimiento de los alzamientos por parte del gobierno de turno.


jueves, 29 de junio de 2017

"Mercados de Caracas"



Plaza Mayor

En la colonia la Plaza Mayor (hoy Plaza Bolívar) era el centro comercial de la época y coincidía con el centro geográfico de la ciudad pues estaba en todo en medio del cuadrilátero histórico. La ciudad se iba construyendo de acuerdo a los criterios españoles y estos a la vez estaban muy influenciados por los árabes. Los musulmanes, comerciantes por naturaleza, ponían el mercado, en la parte más principal de la ciudad, la de más fácil acceso, y otro tanto hicieron los peninsulares.



En la Plaza Mayor se vendían frutos de la tierra, animales y esclavos. Los pescadores se ubicaban al sur, frente al Palacio Episcopal. Pero no sólo era centro comercial sino también de recreación e incluso de ejecución. Allí se hacían corridas de toros los días de Santiago Apóstol, patrono de la ciudad, o sea los 25 de julio, y se instalaban tarimas para celebrar la proclamación de Autoridades.


También se alzaban los cadalsos y la picota para los condenados a pública vergüenza. Más tarde, otras plazas y sitios de la ciudad comparten con la Mayor, este fúnebre destino”, La picota era una columna de piedra, más o menos ornamentada, sobre las que se exponían los reos y las cabezas o cuerpos de los ajusticiados por la autoridad civil. Ejecuciones y escarmientos eran espectáculos públicos.

San Jacinto


Antes de ser plaza y mercado, fue un convento de frailes dominicos, exactamente hasta la mañana del 26 de junio de 1809, poco después de la llegada del nuevo Capitán General don Vicente Emparan, cuando la silenciosa plazuela se ve invadida por gente del mercado, que comienza a instalar sus puestos de venta.


En efecto, el Ayuntamiento, en vista «de haberse aumentado especialmente este pueblo en sus habitantes», y de ser ya insuficiente la Plaza Mayor, había resuelto habilitar para la venta de comestibles las de Altagracia, San Pablo y San Jacinto. La excesiva concurrencia impedía el buen orden en el expendio de abastos y la mejor limpieza y aseo de la Plaza y conservación de la salud pública.


A la de San Jacinto iría el mercado de frutas, pan y dulces. La venta de estos rubros en zaguanes y en la portería de Las Monjas Concepciones estaba prohibida desde los días del gobernador Manuel de Guevara Vasconcelos, a finales del siglo 18. Por cierto, este administrador colonial fue quien mandó acuñar las primeras monedas que circularon en el país. Murió ejerciendo el cargo en 1807.


Los frailes dominicos apenas podían contener su indignación. Los señores del Ayuntamiento ni siquiera se habían dignado prevenirles, no obstante ser la plaza propiedad del convento. Los divinos oficios se verán interrumpidos por el vocerío de la plaza, donde la aglomeración de personas de ambos sexos y la confusión de bestias y carruajes ofrecerán un espectáculo desagradable y aun pecaminoso pues no habrá, como en la plaza Mayor, cuerpo de guardia que contenga sus desórdenes.


Con el tiempo, el convento se extinguió. El edificio sirvió de sede de la municipalidad, fue cárcel y la plaza siguió siendo mercado, aunque modernizado en 1896, según proyecto del ingeniero Juan Hurtado Manrique. 




Hubo también en esa plaza un reloj de sol y una estatua de Antonio Leocadio Guzmán. Hacia 1953, o sea hace sesenta años, el mercado dejó de funcionar. Mercado y convento, todo fue destruido siguiendo la tradición demoledora caraqueña. Sólo se salvó el reloj de sol, al lado del cual hoy se erige un feo monumento rojinegro en forma de misil que apunta al espacio (Y sabe Dios para que sirve eso).


Quinta Crespo y Guaicaipuro


Durante su mandato (1953-58), el general Marcos Pérez Jiménez se empeñó en construir diversos mercados en la ciudad. Entre ellos, los más populares son Quinta Crespo y Guaicaipuro ubicados el primero al final de la avenida Baralt y en Maripérez el segundo.



Quinta Crespo fue el primer mercado libre en ser creado al desaparecer el de San Jacinto. El terreno había sido donado por Joaquín Crespo (presidente de Venezuela entre 1884 y 1886) y su construcción la inició el gobierno de Eleazar López Contreras, aunque le correspondió inaugurarlo a Marcos Pérez Jiménez el 8 de junio de 1951.




El de Guaicaipuro, fue fundado en 1953, el ambiente original se ha perdido un poco, sin embargo aún conserva en su fachada las cornucopias símbolo de abundancia. Entre las anécdotas figuran incluso la visita de un primer mandatario: el vicealmirante Wolfgang Larrazábal, quien fuera presidente de la Junta de Gobierno de Venezuela en 1958. 


El nivel superior está consagrado a la comida, en el nivel inferior quedan los puestos de verduras, flores y enlatados. 



Pérez Jiménez también inauguró los mercados de La Pastora, Pérez Bonalde, Prado de María, San Martín, Punta de Mulatos, Maiquetía y Almacén Central de Coche

domingo, 25 de junio de 2017

"Gozar un puyero"


Frase infantil que proviene de la época venezolana en la que el dinero valía mucho. Para todo niño de la época se tenía la costumbre de regalarle monedas para que compraran caramelos en la bodega de la esquina, especialmente cuando venían los tíos de visitas.

Para los otrora niños era un acto muy emocionante ya que los padres no tenían esta costumbre, así que nunca se tenía dinero efectivo. Si eran muchos tíos, mejor aún, más moneditas El dinero para un adulto no era mucho, pero para los infantes si lo era, se podía comprar todo tipo de chucherías.

La moneda de menor valor era de 5 céntimos, aunque habían de mayor valor (lochas, medios, real, y fuerte) era la de 5 céntimos la más común en ser regaladas. A Esta moneda se le decía PUYAS.

Gozar ese dinero era una de las cosas más divertidas de ser niño en aquella Venezuela que no volverá.

A las puyas también se les decía CHIVAS, de allí el que tuviera más chivas se le decía: Chivato, o sea, el tipo de dinero, el papá de los helados Mi abuelo era un chivato! que en paz descase.


"Camino Real o de Los Españoles"


A finales del siglo XVI, la naciente ciudad de Santiago de León de Caracas dependía del puerto ubicado en el litoral, de dónde provenía la totalidad de los principales bienes y artículos de la vida diaria, necesarios para sobrellevar su precaria existencia. 

La población estaba amenazada de quedar aislada en medio del estrecho valle y separada de la costa por una cordillera de especial belleza y exuberante vegetación.

Es por ello que la comunicación con La Guaira era una imperiosa necesidad y es a escasos veintidós años de la fundación de Santiago de León de Caracas, en mayo de 1589, cuando el Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela y fundador del puerto de La Guaira, don Diego de Osorio, da la orden para que se inicie la construcción del "Camino de la Montaña", sin embargo, no es sino años después cuando esta orden se cumple siguiendo una pica indígena llamada "La Culebrilla", tal como consta en acta de fecha 4 de enero de 1603.

Los cronistas han reportado diversos nombres para esta vía: "Camino a Caracas", "Camino a la Mar", "Camino al Puerto de San Pedro de la Guaira", "Camino Real" o "Camino Viejo".


Fue el único camino transitable entre los dos poblados por más de tres siglos, sirvió para el transporte de personas y todo tipo de bienes para la conquista y colonización de Venezuela.

Partía desde "El Rincón" en el pueblo de Maiquetía, pasaba por Las Llanadas y luego por un número de puntos que incluían fortines, unas posadas y haciendas, tales como La Venta, La Cumbre, Castillito y Campo Alegre, para culminar bajando por la serranía al oeste de la ciudad, en Puerta Caracas.

Para llegar hay que dirigirse a lo que siempre se ha denominado La Puerta de Caracas en La Pastora.

Hoy, como ayer, "El Camino de los Españoles", goza de una gran belleza, tanto que el Barón Alejandro de Humboldt en 1799 lo compara con otras vías visitadas por él y lo pone por encima de aquéllos, pues además de su natural exuberancia vegetal, su clima, el granito del Ávila lo realza.


El camino pasando primero por un sitio denominado Sanchorquiz, contracción del nombre de un Gobernador de Caracas Sancho de Alquiza, donde se dice que colgaban de un enorme árbol las cabezas de los delincuentes y rebeldes para escarmiento de la población en la época colonial, tales como José Félix Ribas y otros caraqueños involucrados en la gesta Libertadora. El árbol y la explanada circundante desaparecieron con el deslave ocurrido en 1999.

Otro sitio pintoresco a lo largo del camino es el de Las Canoas que está un poco más adelante en donde se encuentra otra cruz del Vía Crucis y una pequeña ermita; llama la atención que es el único sitio en todo El Camino de los Españoles donde discurre agua de un pequeño riachuelo. Siguiendo la vía principal por varios kilómetros y dejando de lado dos cruces a la derecha se llega a el primer fortín subiendo desde La Guaira es la Trinchera o Fortín de El Salto, el cual fue edificado antes de 1650 justamente sobre el Camino Real, y mediante el ensanchamiento de una gran hendidura natural que hay en el sitio, de aproximadamente 10 metros de ancho por unos 20 metros de profundidad, el paso sólo podía efectuarse a través de un puente levadizo.

Al salir de El Fortín a pocos metros se encuentra una pequeña capilla y un poco más adelante mirando a la derecha hacia la montaña, se puede observar la abertura de un túnel de cuyo origen se discute si se trataba de una vía de escape del castillo o Fortín o si fue producto de las actividades exploratorias de los buscadores de "entierros" o tesoros enterrados, tan corrientes en nuestra Venezuela del siglo XIX asolada por guerras y saqueos de toda índole.


A continuación existe una bifurcación de tres caminos. El de izquierda conduce a Plan de Manzano y a Catia. El del centro es una ruta alternativa que también conduce al sitio de La Venta. De tal manera que el Camino de Los Españoles propiamente continúa siguiendo la carretera a mano derecha. En esa bifurcación se abre un pequeño sendero que conduce al Castillo Negro y a La Atalaya.

El Castillo Negro, cuya construcción data de 1770 aproximadamente, es una fortificación que por el antiguo pozo que lo separa del camino, indica que en él había también un puente levadizo. Por su privilegiada ubicación, desde él se tiene una buena vista panorámica sobre el Litoral Central, el Fortín de El Salto, el Castillo de la Cumbre y parte de Caracas, lo que permitía avisar cualquier contingencia a los otros fortines.

El Fortín del Medio, fue una construcción situada sobre la misma fila y en la misma dirección, también data de 1770. De él tan sólo queda el terraplén donde se supone que estuvo. Luego nos encontramos con el Castillo de San Joaquín, Fortín de la Cumbre o de la Cuchilla, cuya construcción, al igual que los anteriores, data de 1770 y era el más grande de todos. Fue restaurado en 1981 y de él quedan en pie las paredes exteriores y un aljibe que tiene un poco más de cinco metros de profundidad. De todas las fortificaciones es la más visitada. Desde él la vista es inigualable y el clima agradable. A continuación el Castillo Blanco o Castillo de Loma del Viento, igualmente construcción que data de 1770, actualmente es utilizado como estación meteorológica por la marina venezolana. De este castillo sólo queda una rampa y dos columnas que daban paso al patio central. Este castillo podía ser divisado desde la Plaza Bolívar, y al tener también visibilidad sobre los otros castillos, podía informar a la ciudad de Caracas sobre cualquier novedad que hubiera, bien sea desde el Litoral Central o bien desde el Camino Real.


Otra parada obligatoria, era la Posada La Venta, lugar de posta, donde el viajero podía descansar, comer y pasar la noche. De ella todavía quedan en pie algunas paredes que nos dan una idea de las dimensiones de esta famosa posada desde mediados del siglo XVIII. Otro sitio de interés es la Hacienda Guayabal, hacienda de café y lugar de posta, situada un poco más arriba del Fortín El Salto. Se encuentra en bastante buen estado de conservación gracias a sus propietarios. Las estructuras coloniales que se encontraba a lo largo del camino fueron destruidas por buscadores de tesoros, pero todavía se encuentra buena parte de la casa colonial, el corredor delantero, algunos cuartos, el patio interior y, curiosamente, el sótano donde se guardaban los esclavos.


Por último, se encuentra la Hacienda Corozal, gran hacienda de café y se calcula que los restos de su estructura corresponden al siglo XVIII. En el año 1981 fue remodelada la construcción mejor conservada y las ruinas que se encuentran al frente eran las dependencias originales de esta hacienda colonial.



viernes, 23 de junio de 2017

"LACTUARIO DE MARACAY"



 Industria láctea inaugurada en Maracay en 1913. Los trámites para instalar esta industria comenzaron en 1911 por parte de la firma Trujillo Roche y compañía quienes obtuvieron autorización del Ministerio de Fomento y del Congreso Nacional para instalar dicha compañía en Maracay.

Cinco años después en 1917 fue vendida al general Juan Vicente Gómez, que la dota de modernas maquinarias y trae personal especializado de Holanda.

Estaba dotada de una fábrica de hojalatas y una de hielo; anexo se fundó una empresa de salchichas, en manos de personal español. La materia prima para el procesamiento industrial del producto era importada.

Para esa fecha Maracay era una ciudad pequeña rodeada de vaqueras y potreros en su mayoría pertenecientes al general Juan Vicente Gómez, que suministraban la leche a la empresa. La presencia del general Gómez la había convertido en el centro político militar del país.


Fue vendida al General Gómez en Bs.435.000. Confiscada en 1936 por el Congreso Nacional se avalúo en Bs.180.000, muy por debajo de su valor. 

Estaba ubicada al final de la Avenida Mariño, paralelo a la línea del Gran Ferrocarril de Venezuela. 

Las industrias fueron parte de las grandes inversiones de Juan Vicente Gómez en Maracay, especialmente las que tenían que ver con el negocio del ganado que era su especialidad. Lactuario de Maracay pasó a formar parte del patrimonio de la Nación en 1936 cuando se confiscaron los bienes a su nombre por decisión del Congreso de la República.


Los posteriores gobiernos continuaron con la política lactea y durante el trienio de la Junta Revolucionaria de Gobierno, se fomentó la modernización de esta industria. Las políticas de la CVF continuaron con el período conocido como la dictablanda (1948-1952).

El proyecto económico del general Marcos Pérez Jiménez centrado en las industrias básicas consideró que el Estado no debía ocuparse de estas industrias.

Desde 1913 hasta 1953, fueron cuarenta años de historia donde se mezclaron los negocios con la historia política de la ciudad, observamos el nacimiento de la industria lactea en Maracay y con ella el fomento que le dio el general Gómez como hombre de negocios, su desempeño en comprar maquinarias, personal especializado, nombramiento de personas con capacidad gerencial, pero con el dinero del Estado para su beneficio. 

La empresa administrada por el Estado careció de esta administración, que ha sido uno de las debilidades de las industrias cuando pasan al sector público que decae la productividad por la burocracia a pesar del fomento del Estado. 

Hoy dia Lactuarios Maracay aparece como una compañía anónima inscrita en el Registro Mercantil en fecha 27 de febrero de 1958, "La compañía tiene por objeto la elaboracion e industrialización de leche, quesos, mantequilas y demas productos lacteos en general, que se distinguirán con el nombre de LACTUARIOS MARACAY...".

domingo, 18 de junio de 2017

"El Paseo Guzmán Blanco, Paseo Independencia, El Calvario…etc., etc., etc."





Su construcción fue ordenada por el presidente Antonio Guzmán Blanco a unos paisajistas franceses para crear un jardín botánico y paseo en la colina de El Calvario, la obra fue inaugurada en 1883 con el nombre de Paseo Guzmán Blanco. Los jardines emplazados en grandes terrazas fueron realizados por Luciano Urdaneta y Eleazar Urdaneta, el paseo contaba además con una capilla y una estatua de Guzmán Blanco, llamada popularmente "El Manganzón" que fue derribada luego que Guzmán saliera del poder.


En 1884 asume el gobierno Joaquín Crespo, quien se empeña en hacer ciertas ampliaciones al paseo, además del cambio de nombre a Paseo Independencia. En ese mismo año se incluyó otro templo, la Capilla de Nuestra Señora de Lourdes, de estilo arquitectónico gótico. 



Luego otros presidentes venezolanos se interesaron en la expansión del parque, en 1895 se inauguró el Arco de la Federación en conmemoración de la Guerra Federal. Los encargados de la obra fueron realizados por Alejandro Chataing y Evaristo Padilla. 


En 1898 se construye el monumento a Cristóbal Colón, que además de la estatua también le incorporaba unas escaleras llamadas Graderías de Colón, hoy conocidas como las escalinatas de El Calvario.


En el Parque El Calvario se encuentran bustos y estatuas de José Joaquín de Olmedo, José Francisco Bermúdez, Simón Rodríguez, Teresa Carreño, Simón Bolívar (donada por la comunidad libanesa por el primer centenario de la declaración de independencia, tal como se indica en su placa), Agustín Codazzi, Ezequiel Zamora y Pedro Elías Gutiérrez, entre otros. Dentro del parque hay seis plazas, Ezequiel Zamora, Simón Bolívar, Agustín Codazzi, Cervantes, Teresa Carreño y La Estrella además de El Gazebo y El Parnaso. 



Cabe destacar, que en las inmediaciones se encuentra el Observatorio Cajigal, fue el más importante observatorio astronómico y meteorológico de Venezuela, inaugurado el 18 de septiembre de 1888 por el presidente de la República Juan Pablo Rojas Paúl, en honor al gran matemático Juan Manuel Cagigal.



En los años 1940 fue inaugurado el Museo Ornitológico de Caracas en la parte norte del parque, el cual actualmente no se encuentra en este lugar, en su sede se encuentra funcionando la Sala de Lectura Paula Correo y un local de Café Venezuela. 

En 1993 es declarado Patrimonio Histórico, Artístico, Arquitectónico y Ambiental. A mediados de 2003 sucedió un hecho inédito en la historia política venezolana, cuando más de la mitad de los miembros de la Asamblea Nacional de Venezuela (todos los del bloque oficialista) deciden sesionar fuera del Palacio Federal Legislativo y lo hacen en el parque El Calvario.

En 2009 la Alcaldía de Libertador anuncia el plan de rehabilitación integral del parque El Calvario, el cual culminó luego de un año, el plan incluyó la restauración de toda la jardinería, el mobiliario urbano del parque, la construcción de una biblioteca, pero también removió la estatua de Cristóbal Colón y las farolas originales del parque, pese a estar protegidos por el Instituto de Patrimonio Cultural en la página 112 del Catálogo de Patrimonio del Municipio Libertador. También se cambió la tonalidad original del Arco de la Federación que había sido blanco a un color beige, y la entrada del túnel El Calvario (que conduce a la parroquia 23 de Enero) a un color morado claro. 


El 20 de febrero de 2010 por disposición del presidente Hugo Chávez se decide cambiar el nombre del espacio a Parque Ezequiel Zamora, en honor al líder de la Guerra Federal. 

jueves, 15 de junio de 2017

"Que nos dice Caracas"


Para hablar de los nombres que tiene nuestra ciudad debemos remitirnos a nuestros ancestros de los cuales heredamos muchos de ellos que identifican sectores y lugares de nuestra Caracas. 

Por ejemplo al este de la ciudad tenemos nombres como Petare que debe a dos vocablos Mariches que juntos significan "Frente al río", y sin la menor duda se refiere al Rio Guaire, que le pasa por un costado.

El nombre de Los Ruices viene de la hacienda de los hermanos Ruiz que existía en ese sector; Chacao, Baruta, Hatillo corresponden a indígenas que habitaban en esas zonas, pero la mayoría de los nombres al este de la ciudad fueron en buena parte gracias a las antiguas haciendas como Boleíta que surgió a partir de la hacienda La Bolea, La Urbina fue la hacienda de caña de azúcar de los Suárez- Urbina hasta los años 50, La Dolorita fue otra hacienda que tenía como representación la Virgen de Los Dolores. 

Otros lugares corresponden también a nombres de indígenas, vocablos o especies vegetales como es el caso de Guarataro, Caricuao, La Charneca, Los Jabillos, Las Palmas, Mamera, La Yaguara, Los Caobos. Y muchas veces de una mezcla de los mismos: Turmero llamaban los indígenas al ocumo, y "catuchas" a los árboles que hoy bordean la quebrada Catuche.

Carapita y La Yaguara se llaman así por la carapa y el yaguaro, dos árboles de esa zona. 

Después se implementaron nombres religiosos por la influencia de los colonizadores Y ahí aparecen: La Pastora, La Trinidad, Santa Fe, Santa Inés, San Agustín, Santa Sofía, San Román, Santa Cruz del Este, El Calvario, Monte Piedad y muchos otros dan fe de este hecho.

Existen otros lugares que se llaman así debido a personajes que habitaron allí: Julio Sarría fue un general que gracias a él conocemos como Sarría a ese sector popular de Caracas, María Pérez quien ayudó al obispo Mauro de Tovar a rescatar las ruinas del templo tras el terremoto de 1641, y hoy conocemos esa zona como Maripérez.

La Bandera porque en esta zona había un paso a nivel de la carretera donde se ubicaba un empleado con una bandera para dar paso al Ferrocarril de El Valle, que funcionó hasta fines del siglo XIX.

Dentro de la capital existen denominaciones más antiguas que su propio nombre. Catia, por ejemplo: Francisco Fajardo fundó en 1558 la Villa de Catia en la actual Catia La Mar, la llamó así porque ese era el nombre con que ya se conocían estas tierras desde épocas precolombinas. En lengua caribe Catia significa viento, pues el lugar donde comenzaba el antiguo camino entre Catia y Catia La Mar, el "Abra de Catia", es por donde entran los vientos alisios a Caracas.

De manera que la ciudad nos recuerda cada día de dónde venimos y quienes somos.

viernes, 9 de junio de 2017

"El Nuevo Circo de Caracas"



El 17 de enero de 1916, bajo la presidencia del general Juan Vicente Gómez, el Concejo Municipal del Distrito Federal aprueba un contrato celebrado entre Juan Crisóstomo Gómez (entonces gobernador del Distrito Federal y hermano del Presidente) y el general Eduardo G. Mancera, mediante el cual este último se compromete a construir un circo o plaza de toros para sustituir el antiguo Circo Metropolitano, aprovechando el espacio que ocupaba el antiguo matadero municipal. Mancera constituye la Compañía Anónima Nuevo Circo de Caracas, empresa a la que traspasa los derechos y obligaciones contraídos por él. La compañía inicia formalmente las obras en septiembre de ese año, encargado su diseño y construcción a los arquitectos Alejandro Chataing y Luis Muñoz Tébar. 

Contando con un aforo para doce mil espectadores, la nueva plaza de toros es construida en estilo neo-morisco, utilizando la técnica del concreto armado, que para esa época era experimantal en Venezuela, siendo abierta al público el domingo 26 de enero de 1919.

El día de su apertura los más importantes diarios de la época, El Universal, La Religión y El Nuevo Diario, dedicaron su primera página a este gran acontecimiento que cambió el estilo de vida de los caraqueños.


Dos toreros de Bilbao, España, Serafín Vigiola "Torquito" y Alejandro Sáez "Alé", estrenaron en horas de la mañana el ruedo con ganado criollo perteneciente al General Juan Vicente Gómez. Por la noche se dio la inauguración de la temporada cinematográfica, con la película El Conde de Montecristo, a proyectarse en una enorme sala con pantalla grande e iluminación eléctrica.


En el contrato firmado entre el gobernador Gómez y Mancera se estipulaba el usufructo del edificio por parte del contratista durante un período de treinta años, al final del cual pasaría a ser del completo dominio de la Municipalidad de Caracas. 

En noviembre de 1927 la compañía anónima creada por Mancera vende la construcción al coronel Gonzalo Gómez, otro de los hijos del Presidente, quien dos años más tarde, en 1929, también logra adquirir el terreno de la Municipalidad de Caracas, convirtiéndose en el único dueño del inmueble. En los años 1928 y 1944 el edificio es objeto de importantes reformas. En 1940, Gonzalo Gómez vende el Nuevo Circo de Caracas a Luis R. Branger, conocido empresario taurino de la época.

Tras la muerte del presidente Gómez se inicia la apertura a la participación política en el país. A mediados de 1937 en el ruedo del Nuevo Circo se practica el conteo de votos de una de las primeras elecciones populares realizada en Venezuela: la de los concejales de la Municipalidad de Caracas. Por su capacidad, en la década de 1940 el edificio se convierte en tribuna para los líderes de las emergentes fuerzas políticas. En 1948, con motivo de la toma de posesión del presidente Rómulo Gallegos, la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación Nacional organiza la llamada "Fiesta de la Tradición", evento dirigido por Juan Liscano y Abel Vallmitana que se lleva a efecto en el Nuevo Circo, en el cual se presentaron, juntas por primera vez, manifestaciones folklóricas de todo el país.


Durante muchos años el Nuevo Circo de Caracas fue el principal centro de espectáculos de la capital venezolana, llegando a funcionar simuláneamente como teatro y cinematógrafo, y dando cabida a la práctica del boxeo y la lucha libre. No obstante, con los años fue cayendo en desuso y su deterioro fue progresivo. Con la inauguración del Poliedro de Caracas en 1974 fue desplazado como lugar privilegiado de espectáculos, siendo cerrado definitivamente por sus dueños en 1997. El 8 de octubre de 1984 la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación declara Monumento Histórico Nacional al edificio, acción que fue apelada por sus dueños el año siguiente, dejando la medida sin validez. 


Instituto del Patrimonio Cultural lo declara "Bien de Interés Cultural".

domingo, 4 de junio de 2017

"El Reloj de sol de la Plaza de San Jacinto"

Como nos pasa a menudo, no existe documentación a este reloj ni a otros dos similares que existen en el país y, que, en la mayoría de los casos, se desconoce su existencia.

La plaza de San Jacinto (hoy Plaza El Venezolano) es uno de los espacios públicos más antiguos de Caracas. Está rodeada por la Casa Natal del Libertador Simón Bolívar, el Museo Bolivariano y otras edificaciones de la época de la colonia española en Venezuela. 



               


Este reloj de sol fue construido en mármol por indicaciones del sabio alemán Alejandro de Humboldt e inaugurado en el año de 1802 en lo que sería más tarde la plaza de San Jacinto. Posteriormente el reloj de Sol fue movido a la esquina del antiguo mercado de San Jacinto en 1866 y vuelto a colocar en el medio de la plaza a finales de la década de 1960.

Los tres relojes similares que existen en el país son, el reloj de Sol Ecuatorial de la Ciudad de Caracas, el reloj de Sol también Ecuatorial ubicado en el Estado Nueva Esparta 


y el reloj solar más grande del país de cuadrante horizontal, está ubicado en los jardines de la represa Raúl Leoni (Guri).

sábado, 3 de junio de 2017

"Intento de magnicidio contra el Presidente Romulo Betancourt"

El 24 de junio de 1960, poco después de las nueve de la mañana, camino de los actos militares previstos para celebrar el Día del Ejército, en el Paseo Los Próceres, el presidente Rómulo Betancourt fue objeto de un atentado con explosivos. Apenas veinticuatro horas más tarde, adolorido y convaleciente (las heridas recibidas le afectaron la vista del ojo derecho, lo dejaron parcialmente sordo y con quemaduras en ambas manos y en el rostro), Betancourt denunció a los responsables del frustrado magnicidio.



“No me cabe la menor duda de que en el atentado de ayer tiene metida su mano ensangrentada la dictadura dominicana. Las sospechas sobre la autoría intelectual del magnicidio frustrado fueron inmediatas. No era esa la primera ocasión en que Rafael Leonidas Trujillo atentaba contra el líder venezolano. En el ejercicio de la presidencia de la Junta Revolucionaria de Gobierno (1945-1948), Betancourt expresó la necesidad de liberar a República Dominicana de una dictadura (la más cruel y sanguinaria de América) iniciada en 1930. 

Desde entonces, amén de considerarlo una amenaza contra su régimen por su política de democratización del continente, Trujillo le profesaba a Betancourt un odio visceral.


                    


“En la avenida de Los Próceres, a las nueve y veinte de la mañana, estalló una poderosa explosión, que lanzó el automóvil nuestro fuera de la vía y lo convirtió en una masa de hierro y fuego. Pereció allí mismo, alcanzado directamente por el cono de la explosión, el valeroso y bueno Ramón Armas Pérez, ascendido post mórtem a general de brigada. Murió también el estudiante Juan Eduardo Rodríguez, transeúnte ocasional. 


                          


El chofer Azael Valero fue despedido del vehículo y cayó sobre el pavimento, pira ardiendo. Y por entre la cortina de fuego que nos rodeaba y nos lamía, alcanzamos a escapar con vida el Ministro de la Defensa (Josué López Henríquez), su esposa y yo, los tres con quemaduras generalizadas de primero y segundo grado. Se había hecho estallar una poderosa carga de dinamita y gelatina inflamable colocada en un vehículo que se situó paralelo a una intersección de la avenida por donde debíamos pasar.

"Esquina de San Pablo"

Esta esquina ya no existe, y su nombre se originó del templo de San Pablo, erigido en 1580, a raíz de una de las tantas epidemias de viruela que asotaron la ciudad. Este templo fue el lugar donde se custodiaba la famosa imagen del Nazareno de San Pablo.

                                   
Su relación con la medicina surge de la construcción a su lado, del primer hospital de la ciudad llamado Hospital de San Pablo el Ermitaño, construido por Martín Rolón y Pedro de Sanjuán, considerado el principal de la Provincia de Venezuela. 

A su lado, años más tarde, se levantó el Hospital de Caridad de Mujeres o de Nuestra Señora de la Caridad, con recursos donados por María Marín de Narváez. Tanto el templo, como el Hospital de San Pablo fueron derruidos durante el gobierno de Guzmán Blanco y actualmente se levanta en ese sitio el Teatro Municipal.


En esa área se encontraba también la casa solariega de los Salias y de los Monagas, así como el famoso Hotel Majestic, donde se construyó el Centro Simón Bolívar. El hospital de mujeres, aparentemente sobrevivió hasta la inauguración del Hospital Vargas de Caracas, al trasladarse las pacientes.


"Esquina de Camejo"


La esquina de “Camejo” ha desaparecido en la Caracas moderna. Estuvo situada más abajo de Sociedad y en ella estaba la gran casa que habitaba Don Miguel de Jáuregui con su familia, quien acostumbraba reunir cada año, por los días de diciembre, a algunos tipos populares, a fin de ensayarlos en la caracterización de las fiestas en la Bajada de los Reyes Magos. 

Al frente de esa regia mansión vivía un humilde alfarero de nombre Pedro Antonio Camejo, quien se ocupaba en fabricar ladrillos y loza de tierra vidriada –la primera cerámica hecha en Caracas– que luego vendía a bajos precios a las clases populares de los alrededores.

En aquel sitio vivieron, entre otros, el general José Antonio Páez, el general Santiago Mariño; el general José María Carreño y el Dr. Vargas cuando regresó hasta su renuncia en abril de 1836; el doctor Narvarte, el general José María Carreño, el general Carlos Soublette y el general José María Páez, durante su segunda presidencia. 

Entre los años comprendidos de 1842 a 1851, la casa fue habitada por notables familias de Caracas y más tarde sirvió de almacén de frutos de la Casa Blohm. También estuvo en ella la Compañía de Accionistas y el Banco de Venezuela. Hasta su destrucción, funcionó allí el Banco Mercantil y Agrícola. Pero indudablemente que lo que mayor nombre popular dio a la Esquina de Camejo. 

Hoy allí existe un edificio casi en ruinas donde funciona una de las instituciones mas importante para la planificación y desarrollo del país, se trata del Instituto Geográfico Simón Bolívar


"De donde viene eso de “Jalar mecate”


Se dice que esta expresión viene de la época de la guerra de independencia. Al parecer al Libertador le gustaba que le mecieran la hamaca al dormir valiéndose de un mecate. Para esta tarea se ofrecían peones, soldados y hasta oficiales, buscando ganar favores o caer en gracia con el General Bolívar. Hoy, todo adulador o persona que busca favores con este metodo también se le dice “jala mecate”. 

Hoy dia El jalamecate utiliza la adulancia para servir generalmente al poderoso en el campo político o empresarial. También hay intelectuales o personas de alto grado académico que practican el jalamecatismo especialmente hacia quienes tienen mucho poder político o económico.

"Jalar mecate" ha sido uno de los verbos más conjugados en los últimos tiempos en Venezuela se ha presenciado un desenfrenado derroche de jaladera de todos los calibres, por lo común bien remunerada, y a cada rato se escucha decir: "ese está jalando mecate para que le den una embajada". "Se acomodó en el gobierno porque le gusta la jaladera". 

"ESQUINA DE LA MISERICORDIA"


Este lugar tomó su nombre por la presencia de la Casa de la Misericordia, institución que funcionó como hospicio y fue el primero de la ciudad en tener alguna “facilidad” para la atención de personas con desordenes psiquiátricos.

Fue también, por largo tiempo, lugar de reclusión de Joaquina Sánchez, esposa de José María España, y que según una leyenda, fue quien manufacturó la primera bandera nacional. Esta institución ocupa lo que es hoy en día el Parque Carabobo.

¿De donde viene la expresion: Hijo de la Panadera?

En abril de 1769, la Corona Española del territorio colonizado, hoy Venezuela, recibió una inusual protesta, pues no estaban de acuerdo con el nombramiento de un joven blanco como Oficial de las Milicias, esgrimiendo como argumento la dudosa reputación de éste, porque su madre ejercía el oficio de panadera en Caracas. De allí se ha quedado el refrán, que se usa aún muchísimo. Claro, soy el hijo de la Panadera...


El Palacio Federal Legislativo

   Cubre toda la manzana diagonal a la Plaza Bolívar de Caracas, donde antiguamente se encontraba el Convento de las Reverendas Madre...