sábado, 22 de abril de 2017

"Leyendas venezolanas"



La Llorona

Con sus desgarradores lamentos interrumpe el silencio nocturno, en los más apartados pueblos de Venezuela.

 Cuenta la leyenda más conocida que La Llorona era una mujer española. Vivió durante la Colonia en un pueblo y tuvo varios hijos con un indígena. Sus hermanos se enfurecieron al descubrir tal aberración. Debemos recordar que para ese entonces se decía que los indígenas no poseían alma. Eran considerados animales, seres inferiores, de origen diabólico.

Los hermanos de aquella dama mataron a sus hijos y la casaron con un español. Pero la pobre mujer enloqueció y se escapaba en las noches de su casa. Vagaba por los campos suelto de largo pelo, en una amplia bata de noche, llorando lamentándose tristemente por la muerte de sus hijos. Los campesinos se angustiaban al oírla. Al poco tiempo murió de pena, pero los campesinos aún la escuchan. Algunos hasta la han visto arrastrando el peso de su tristeza por los campos de Venezuela.



El Silbon

Después de asesinar a su padre, el hombre fue castigado con un mandador de pescuezo (típico del llano), al tratar de huir fue mordido por un perro tureko, para concluir el castigo su abuelo regó sobre sus heridas gran cantidad de ají picante. El recuerdo y mención de lo sucedido libra a las personas de ser atacadas por este espíritu errante conocido como el silbón.

El Silbón se presenta a los borrachos en forma sombrío. Otros llaneros le dan forma de hombre alto y flaco. Usa sombrero y ataca a los hombres parranderos y borrachos, a los cuales chupa el ombligo para tomarles el aguardiente.

La tradición explica que al llegar el silbón a una casa en las horas nocturnas, descarga el saco y cuenta uno a uno los huesos; si no hay quien pueda escucharlo, un miembro de la familia muere al amanecer.

Otra versión dice que fue un hijo que mato a su padre para comerle sus "asaduras". El muchacho fue criado toñeco (mimado), no respetaba a nadie. Un día le dijo a su padre que quería comer vísceras de venado. Su padre se fue de cacería para complacerlo pero tardaba en regresar. En vista de esto el muchacho se fue a buscarlo y al ver que no traía nada, no había podido cazar el venado, lo mato, le saco las vísceras y se las llevo a su madre para que las cocinara. Como no se ablandaban, la madre sospechó que eran las "asaduras" de su marido, preguntándole al muchacho, quien confesó la verdad.

De inmediato lo maldijo para toda la vida. Su hermano Juan lo persiguió con un "mandador", le sonó una tapara de ají y le azuzó el perro "tureco" que hasta el fin del mundo lo persigue y le muerde los talones.

Cuando el silbido de oye cerca es porque lejos esta y cuando se oye lejos es porque cerquita esta


La Sayona

Esta aparición materializada en la figura de una mujer delgada, alta, de uñas largas y muy elegante, es considerada como una señal castigadora y reprobatoria de la mala conducta e infidelidades cometidas por los hombres.

Esta leyenda originaria de Los Llanos, data de la época colonial; sin embargo, hoy en día, todavía se escuchan “cuentos” de personas asegurando que han sido interceptados en algún camino por esta gélida y espantosa mujer.

Un habitante  haciendo referencia a su encuentro con La Sayona, nos contó que una noche cuando su esposa dormía, se escapó para visitar a su amante. En medio de su caminata, se sorprendió al ver que dicha mujer venía a su encuentro, pero caminaba tambaleante y su cabello era muy largo.

El hombre empezó a correr detrás de ella, pero al llegar a la puerta de la casa en donde vivía la mujer, ésta siguió de largo. El hombre extrañado:

“¡Pero bueno!, ¿qué pasa?”

Cuando volteó, se encontró con una mujer blanca y con los dientes como una hacha. El hombre salió corriendo y cuando llegó a la puerta de su casa, se encontró con la aparición nuevamente. Esta le extendió los brazos para estrecharlo, y así lo hizo.

Cuando el hombre logró soltarse, entró a su casa y oyó la voz de su comadre que le preguntaba:

“¿Compadre, y qué le pasó?, y éste le contestó:

 ¡Qué buen susto comadre!, dígame, salí un momentico a orinar afuera y me salió esa mujer...

 “Mire compadre, esa es La Sayona

¿No será que usted tiene cosas con otra mujer? Cuídese, yo que le digo...”

El hombre asegura que después de esta experiencia aunque fue hace mucho tiempo-, nunca más le quedaron ganas de volverle a ser infiel a su mujer...

Otras versiones dicen que la intención de La Sayona es atraer a los hombres hasta el cementerio, sin que estos puedan verle el rostro, con la intención de aterrorizarlos al descubrir que han estado caminando en compañía de una calavera.

La Sayona tiene la particularidad de “desdoblarse”, esto quiere decir que puede presentarse como un perro, un lobo o como la mujer antes descrita.

Así que si eres uno de esos hombres, que disfrutas pensando que puedes tener varias mujeres, no te descuides, porque puede que un día de estos La Sayona decida hacerte una visita...


El Anima Sola

Este es uno de los más espeluznante espantos del que se tenga noticias, tiene como finalidad el hacer daño por efecto psíquico u otros medios de manipulación de terceros, el Anima Sola se presenta en forma de mujer de largos cabellos y atractivo rostro y tiene la finalidad de cobrar las velas de las Animas Benditas, pues en estos pueblos la gente acostumbra a pedir favores a las Ánimas y estas casi siempre le conceden los favores a cambio de que se tengan prendidas cierta cantidad de velas durante un tiempo antes prometido, de no cumplirse con esta contra prestación de los devotos, hace su entrada el Anima Sola; para recordar la deuda de una manera tenebrosa.

     En Guatire, sector  las Flores del Ingenio; se cuenta que una señora devota de las ánimas, en una ocasión olvidó prender la prometida vela a pago de favores de éstas, esa noche tocaron a su puerta y resultó ser una amiga de la cual tenía tiempo no veía, para su desdicha e ingenuidad la invitó a pasar, al momento y una vez dentro la visita se convirtió en un celaje que recorrió --cual inmensa sombra negra-- toda la sala, tomando a su víctima por los cabellos en repetidas ocasiones causándole grandes moretones, la señora aterrada se arrastró como pudo hasta el altar y prendió temblorosa un cabito de vela a la vez que pedía perdón por el olvidó, al momento la gran sombra abandonó la casa; dejando privada a la olvidadiza señora, quien desde entonces prende a diario gran cantidad de velas, aunque no haya nuca más pedido un favor ni dejado pasar a su casa visita alguna.


Creencias caraqueñas sobre el mal de ojo


La proyección de energía negativa hacia una persona por medio de la mirada basándose en la creencia de que los ojos tienen el poder de transmitir energías buenas y malas según los deseos de cada persona es lo que a la sabiduria popular le ha dado en llamar “el mal de ojo".

Cuando alguien cae víctima del mal de ojo se siente un decaimiento general, falta de apetito y fiebre, lo peor es que a persona que tiene esta energia ni lo sabe.

Los síntomas pueden ser confundidos con los del malestar de la gripe, pero cuando no es gripe entonces se identifica como mal de ojo. 

Se puede curar con rezos hechos por expertos en la materia de sanación y protege el utilizar un azabache en forma de puño cerrado, y por esto este es un regalo habitual a los niños recien nacidos o se le pone debajo del colchón de la cuna una tijera abierta.

Cuando alguna persona adulta se siente muy observada por otra o recibe un halago dice para sí: "tus ojos entre mi culo…" como un eficaz conjuro en contra del mal de ojo.

En fin, de que vuelan vuelan 



¡Filippo dame un perro con todo! …Filippo Saglimbeni



La historia del primer vendedor de perros calientes de esta zona capitalina se remonta a 1952, cuando Filippo Saglimbeni llega a tierras venezolanas luego de huir en barco de la Segunda Guerra Mundial. Como muchos extranjeros que arribaron en esa época, sólo traía consigo las ganas de trabajar y de formar un futuro prospero en esta nación. Por medio de un crédito logra montar lo que hasta hoy es su puesto de perros calientes.

En ese entonces la Plaza Francia de Altamira era un espacio donde la gente acostumbraba pasear a sus mascotas, siendo estos los primeros clientes del puesto de comida. Según anécdotas reseñadas de Filippo estas personas sólo compraban el perro caliente para botar el pan y darle la salchicha a sus mascotas.

Dentro de las tradiciones que impuso en la comida rápida, se encuentra el sólo servir jugos naturales, ya que si le daba bebidas gaseosas a sus clientes se llenarían de gases y no comerían más que un solo perro, esta estrategia de mercadeo aunque simple, hizo que su jugo de piña trascendiera a lo largo de su historia como perrero y se convirtiera en una característica de su puesto.
Años más tarde incursionó en el mercado de las hamburguesas, a las que llamaba albóndigas con pan.

Filippo además de cuidar la salud de sus clientes con los jugos naturales, se interesó por darle un toque artesanal a sus productos, las albóndigas de carne eran hechas por su esposa y el pan era mandado a hornear con una receta especial.

A través de los años contó una gran diversidad de clientes, entre ellos se destaca Irene Saenz, quien desde pequeña disfrutaba de un perro caliente acompañado de su jugo de piña, también los familiares de Raúl Leoní visitaron el lugar, entre otras personalidades.

La dedicación de Filippo por su carrito era tal que, vendiera o no, siempre estaba ahí presente, si los vecinos no lo veían un día en el carrito, al día siguiente lo buscaban y le preguntaban: ¿Por qué no había ido?.

El perrero italiano nunca rotuló su carrito con su nombre, únicamente pegó una calcomanía de la cara de un perro que hacía referencia a la leyenda urbana un perro para tu perrito.


Filippo falleció el 18 de abril de 2014, un Viernes Santo, su dedicación y esfuerzo se vieron reflejadas en las miles de manifestaciones que sus clientes hicieron a través de las diferentes redes sociales, con 88 años dejó su estado físico para partir a un lugar mejor, dejando su legado a sus descendientes, tradición familiar que no ha cesado.

La Cervecería Donzella



El popularísimo negocio estaba ubicado nada menos que en toda la esquina de La Torre, frente a la plaza Bolívar, la Catedral y el hermoso edificio Washington, demolido, como tantas casas y cosas en Caracas.

 Por allí pasaba todo el mundo, ante un permanente chorro de cerveza y otro de cordialidad, respeto y buenas maneras que imponen la elegancia y el buen equilibrio de la cultura etílica.

Eran de alta categoría las tertulias, en éstas intimaban literatos, artistas, comerciantes, actores teatrales nacionales y de compañías extranjeras, toreros, deportistas, agentes viajeros, músicos de alcurnia en los pentagramas y también pimientosos "cañoneros" e integrantes de la nómada tribu de la llamada orquesta "vente tú..." (porque en la esquina de La Torre, quien iba a poner una fiestecita se acercaba al grupo y escogía así: "vente tú, vente tú...") En Strich primero y en Donzella después imperaba la más absoluta camaradería e igualdad, desde un canciller u otro alto personaje hasta el muy popular y jacarandoso "Muda e' Gallo".


Las cervezas eran servidas en grandes copas llamadas "pumpás", como era el nombre criollo de alto sombreros precisamente de copa o chistera, bautizado en Venezuela como "pumpá". La cerveza pequeña también tenía nombre de sombrero y así se les pedía a los fraternos mesoneros Mira, chico, traeme otra "camarita".

Después vinieron las "lisas". El origen de este nombre radica en la primera Guerra Mundial. Por la guerra empezaron a escasear los grandes tarros bautizados como "pumpás" y "camaritas". Como dejaron de venir de Alemania, Strich y Donzella tuvieron que poner en uso unos tarros lisos, sin cortes, sin adornos y sin las tapas de los tarros alemanes. Eran, simplemente, unos vasos, y quienes preferían el cristal más delgado y liviano de los nuevos empezaron a diferenciar al pedir sus néctares de cebada y lúpulo.

Mira lupero: dame una bien fría, como "jocico" de foca, en un vaso liso.
O pegándole "chapa" y grito a un veteranísimo:
íAh, "Cochino e' Monte": la mía en unos de esos bichos lisos...!

Y así, poco a poco, se fue imponiendo lo femenino en esa catira de alba melena que es la cerveza.

Viejo Soto, dame una lisa.

En criollo quedaba bautizado el sifonero vaso cervecero. Y también la "dosis" pequeña como "media lisa", que además valía medio real. Ha sido rotundamente recordada por el gran caraqueño de adopción Billo Frómeta en una de sus pimientosas y nostálgicas piezas. Al correr de los tiempos comenzaron a imponerse los botellones, las jarras, las medias jarras y los tercios.

La Cervecería Strich estuvo como expuse en la esquina de La Torre y luego de Torre a Madrices. Cuando Donzella le compró a quien ya era su compadre, se mudó frente a la plaza, en el local del edificio Washington, exactamente frente al sitio de la retreta, en años veinte. Cuando le pidieron dicho local se instaló cerquita: de Principal a Conde. Y en la Navidad de 1937 inauguró el gran local de Principal a Santa Capilla donde hoy funciona la prefectura establecimiento que mantuvieron los hijos Gustavo y John hasta 1952.

Fuente: Caracas en Restrospectiva


viernes, 21 de abril de 2017

Creencias sobre la mala suerte



En Venezuela tener mala pava significa caer irremediablemente en la mala suerte y existen muchas creencias populares en torno a lo que puede causar esta mala suerte. Especialmente en Caracas se cree que el martes 13 es un día absolutamente pavoso, de hecho, hay un dicho muy sabio que señala "martes13 ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes", ósea, ni te muevas. 

También se piensa que trae mala suerte pasar la sal o tijera de una persona a otra a riesgo de tener una pelea con ella o un disgusto en casa; no se diga nada de devolverse cuando ya se ha salido de un lugar es frecuente oír decir “chivo que se devuelve se esnuca”; abrir un paraguas en un espacio cerrado ni se diga. 

También los objetos como los caracoles para sostener las puertas, los espejos rotos o con grietas y los zapatos infantiles bañados en cobre, no hay nada más pavoso. 

En caracas nadie se atreve a pasar por debajo de una escalera o cruzarse con un gato negro se considera un mal augurio, así que tenemos que santiguarnos tres veces; regalar pañuelos suscita enemistad entre quien lo regala y quien lo recibe y traen lagrimas; se cree que cuando se pone la cartera en el suelo se perderá el dinero y la buena suerte y que cuando se barren los pies de una mujer ésta no se casará o se le barre la buena suerte a cualquier persona. Las personas tienen muchas maneras de conjurar la pava. 

Es usual hacer una seña que consiste en cerrar el puño dejando extendido el índice y el meñique; tocar madera; usar amuletos de piedras semi-preciosas y semillas como la pepa de zamuro y las peonías o algo más radical si es un hombre, que auyenta la pava al tocarse el testículo izquierdo con la mano derecha, por ejemplo cuando se le atraviesa un gato negro. 

Isidoro Cabrera... Epa Isidoro


Isidoro Cabr­era nació el 2 de Enero de 1880, durante el segundo gob­ierno del gen­eral Guzmán Blanco, en la casa iden­ti­fi­cada con el número 2 entre las esquinas de Teñidero y Chimb­o­razo, par­ro­quia La Can­de­laria.

Era hijo de Vic­torino Cabr­era, de ori­gen canario, de quien heredó la pro­fe­sión de cochero a la que se dedicó desde 1911, fecha que data su licencia.
Fué sin embargo su decisión de dedi­carse a este ofi­cio muy román­tico, por no decir ide­al­ista.

La Cara­cas a finales del siglo 19 era todavia una ciu­dad con las calles de tierra a la que no habia lle­gado el pavi­mento, salvo las prin­ci­pales que al ser empe­dradas hacían que los cas­cos de los cabal­los soltaran grandes chis­pas, y donde todo el trans­porte, tanto de per­sonas como de mer­cancía se hacía a trac­ción de bestias.

Era la ciu­dad de los car­ru­a­jes de todo tipo, desde la sen­cilla tar­tana de dos ruedas hasta el lujoso lando de cua­tro ruedas y techado, pasando por berli­nas fae­tones. Asi mismo, era la ciu­dad de las car­retas y car­retil­las, de los arrieros y sus recuas de mulas que traían los pro­duc­tos agrí­co­las por la via del pueblo de Sabana Grande, de Petare, Cha­caito y de Chapellin.

Sin embargo ya Cara­cas había empezado a cam­biar desde el septe­nio del primer gob­ierno de Guzmán Blanco (1870–1877) el cual pro­puso la mod­ern­ización de la ciu­dad al estilo Francés, y acometió impor­tantes obras públi­cas como la edi­fi­cación del Capi­to­lio Fed­eral, la remod­elación de la Plaza Boli­var, el alum­brado público a gas y la con­struc­ción del fer­ro­car­ril Caracas-La Guaira, inau­gu­rado en 1883, por motivo de la cel­e­bración del Cen­te­nario de El Lib­er­ta­dor Simón Bolívar.

Guzmán Blanco, quien se dis­tin­guió en su interés por la mod­ern­ización del trans­porte público, autor­izó en su segundo mandato el fun­cionamiento de la primera empresa de tran­vías tirado por cabal­los, que comenzó a operar en 1884. En 1907, estos tran­vías fueron susti­tu­i­dos por los eléc­tri­cos, de tal modo que el cochero Isidoro se ini­ció en una pro­fe­sión que tenia sus dias contados.

Isidoro Cabr­era tenía su parada en la esquina de Mon­jas a San Fran­cisco, a veces en los alrede­dores del Capi­to­lio o en la Plaza Alt­a­gra­cia. Fué el único cochero caraqueño cono­cido por su nom­bre y apel­lido, ya que a los demás cocheros se les llam­aba por sus apo­dos o sobrenom­bres como: Padre Eterno, Raban­ito, Mon­señor, Mas­cav­idrio, Tan­talo, Mor­rongo, el Ele­gante ‚entre otros, y a los que podían con­seguir con sus vehicu­los esta­ciona­dos en las esquinas cén­tri­cas de la Capital.

En cierta ocasión, el Gen­eral Igna­cio Andrade, pres­i­dente de la República, quien fuera der­ro­cado el 19 de Octubre de 1899 por Cipri­ano Cas­tro y su rev­olu­ción restau­radora, solic­itó sus ser­vi­cios para que lo con­du­jera a la casa de Gob­ierno.  Isidoro y el Gen­eral con­ver­saron durante el trayecto y el Pres­i­dente se intereso en ayu­darlo. Al descen­der del car­ru­aje le dijo;: Vuelva mañana que le voy a regalar un coche! .Así  Isidoro obtuvo un coche nuevo, un “Vic­to­ria” inglés, obse­quio Presidencial.

Isidoro ofrecía a los caraque­ños sus ser­vi­cios de trans­porte util­i­tario recre­ativo. A comien­zos el siglo 20 era usual pasear en la ciu­dad hacia la recién inau­gu­rada urban­iza­cion El Paraiso, donde qued­aba el hipó­dromo de la época, o hacia El Cal­varioLa Can­de­laria, o Gam­boa. Tam­bién ofrecía sus ser­vi­cios a los trasnochadores que se dirigían a los night­clubs de moda, o a los novios y a sus ami­gos que llev­a­ban ser­e­natas a las muchachas. La Lechuza o coche noc­turno era una viva estampa del ayer.

Cuenta el cro­nista Lucas Man­zano que Isis­doro Cabr­era man­tuvo una sol­i­dad amis­tad con Don Julián Sabal, hom­bre de fig­u­ración en los cuadros de la sociedad caraqueña y cliente del pres­ti­gioso Club Venezuela a donde Isidoro lo traslad­aba y lo aguard­aba hasta que saliera. En las pági­nas de Cara­cas de Mil y Pico, se lee: Dias antes de pos­trarse en el lecho, Don Julián Sabal, sin que Isidoro lo sospechara escribió de su puño un pár­rafo en el cual le dejaba su ropa, zap­atos, y unos cuan­tos boli­vares para que refor­mara su coche y ren­o­vara los cabal­los. Isidoro Cabr­era, el fiel y hon­esto cochero tra­jeado todo de negro y con  los cabal­los enlu­ta­dos, acom­pañó al cortejo fúne­bre durante todo el recorrido.

Los coches hal­a­dos por cabal­los comen­zaron a desa­pare­cer con la lle­gada del tran­vía, el tren, los auto­moviles y los autobuses.

Es por ello que a Isidoro, por man­tener su ofi­cio hasta muy entrado el siglo 20, se le con­sid­eró el último cochero de Cara­cas, pro­fe­sión que ejer­ció hasta el dia de su muerte en 1963.

Fuente: Caracas en restrospectiva


Mas de nuestras expresiones...Como hablamos nosotros, los Venezolanos

A llorar pal valle.

Casi todos le hemos dicho esto a un amigo. Esta frase va dirigida por lo general a una persona que no siguió consejos en su debido momento o tomó malas decisiones. “Te dije que no volvieras con ese tipo, ahora a llorar pal’ valle”

Está peluo.
No se trata de grandes cantidades de pelo en medio del camino. Esta frase la usamos casi a diario para referirnos a algo que es difícil de lograr, como “ese examen estaba peluo” o “conquistar a esa mujer es demasiado peluo”. Nuestra fijación léxica con esta familia de palabras también se observa en el siguiente término.

Un pelo.
Usamos este término para crear diferentes expresiones: “Quédate un pelo más en la fiesta”, “espérame un pelo que me falta cepillarme”. Básicamente queremos decir que se trata de algo corto o pequeño. A veces la variamos por “un pelín”, que es incluso una medida menor: “dame un pelín de tu jugo para pasar el bocado”.

Parar bolas.
Aunque usada en otros países latinoamericanos, es muy de venezolano decirla. Se refiere a prestar atención, o mejor dicho, a no hacerlo. Generalmente la usamos para quejarnos con otra persona cuando no nos oye o no nos mira: “no me estas parando bolas” o “deja de ver la TV y párame bolas”. Incluso podemos referirnos al que nos gusta y no nos corresponde: “el chamo no me para bolas”.

Corta nota.
Es una expresión bastante flexible… Un corta nota puede ser una persona que te interrumpe justo cuando estabas en medio de algo interesante, un negativo que siempre le ve el lado oscuro a las ideas, y hasta alguien que te cuenta el final de la última temporada de Game of Thrones. “Tremenda cortada de nota, papá eso no se hace”.

Ser ladilla.
La ladilla, ese insecto parásito que suele situarse en zonas íntimas y convertirse en una tortura para su portador, dio origen a esta analogía. Usamos el término para calificar a alguien que es insoportable o a una situación aburrida o incómoda: “mi hermana es una ladilla, no la invites” o “estaba ladilladísimo en esa fiesta, así que me fui”.

La Jeva.
Aunque la mayoría de las venezolanas odiamos esta expresión informal que sustituye a la palabra “mujer”, es comúnmente utilizada por los jóvenes para hablar en tercera persona de las mujeres. Un hombre podría decir “mi Jeva es odontóloga” o “esa Jeva es fea con bolas”. Es un término -urbano- que se refiere a una “chama”, “chica”, novia o conocida. Y sí, suena terrible, porque aunque no necesariamente sea un vocablo machista, suena a “esa es mi hembra”.

Te va a morder un peluche.
La viveza es una virtud Y un defecto del venezolano. No hay situación a la que no intentemos sacarle provecho. Pero cuando hay uno que se quiere pasar de avispao, se le dice “Mi’jo, te va a morder un peluche”, o “te va a atropellar un carrito de helado” o “no vuelas porque te enredas en los cables”.

¿Pendiente de una playa este fin?
Según la Real Academia Española, estar pendiente es estar sumamente atento o preocupado por algo que se espera que vaya suceder o está sucediendo ahora. Sin embargo, como los venezolanos somos frescos y espontáneos, esta es una manera simple de mostrar interés hacia una actividad e invitar a alguien informalmente. Por ejemplo, cuando invitas a tus amigos a tomar unos tragos, nada de diplomacia: con “¿pendiente de unas birras?, ¿qué hay pa’ hoy?” es suficiente.

Me tienes hasta la coronilla.
Esta frase es un tanto old school, generalmente empleada por madres, abuelas o tías. Hace referencia a una persona “ladilla” que lleva a otra al límite, sobrepasando sus niveles de paciencia.

Cara e’ Tabla.
Es común en el vocabulario juvenil, y es un término que ha evolucionado de la expresión “cara dura”. Como se habrán dado cuenta, significa ser “descarado”. Y ejemplos… sobran.

Nosotros somos asi...




A nosotros los venezolanos nos caracterizan por distintas cosas, desde la belleza de sus mujeres hasta su gastronomía, pero nada nos identifica más que nuestro vocabulario. Algunas frases famosas vienen de la “venezolanización” 


Pana: para referirnos a los amigos es de origen también es anglosajón, viene de la palabra “partner” (compañero). Otra versión: La palabra “Pana” viene de Panadería, ya que comúnmente ahí se reunían los muchachos/amigos de una cuadra o zona, para conversar, socializar o joder (Actualmente lo hago). Quizás fue abreviada en el tiempo porque seria muy largo o chistoso decir “Que paso mi panaderia”.

Musiú: Lo usamos para referirnos a un extranjero o alguien con apariencia de forastero. Viene del vocablo francés “Monsieur” que significa “Señor”.

Chamo: Una palabra que nos distingue en muchos países de Latinoamérica. Viene de “Chum” que en inglés significa amigo o camarada.

Dar la cola: Lo utilizamos para la acción de pedir un aventón, que nos lleven a algún lugar. Se cree que viene de la guerra de la independencia donde los soldados rasos le pedían a oficiales amigos que los llevasen en la grupa o cola del caballo para descansar los pies en sus largas travesías.

Jalar Bola: Se utiliza como expresión vulgar de adular, halagar exageradamente a alguien o intentar persuadirlo de forma zalamera o insistente. El “jalabola” es quien ejecuta la acción. Contrario a lo que se cree no tiene nada que ver con halar testículos, cosa que sería dolorosa. Su origen data de las viejas cárceles venezolanas donde los presos usaban grilletes. Aquellos con mayor poder económico o influencia tenían a su “jalabolas” particular que los ayudaba a cargar o arrimar las pesadas bolas de hierro que tenían aferradas a sus tobillos con cadenas.

Corotos: Sinónimo popular de cosas, objetos genéricos. El expresidente Antonio Guzman Blanco tenía una gran colección de cuadros del artista francés Jean Baptiste Corot. Cada vez que tenía que cambiar de residencia le pedía a los empleados y personas de la servidumbre “¡Cuidado con los Corots! Para que tuvieran precaución al embalar y trasladar los cuadros. Luego estos empleados fueron generalizando la palabra a todos los objetos de la casa.

Echarse los palos: Beber licor. Al abolirse la esclavitud, los hacendados se negaron a pagarle a sus antiguos sirvientes con monedas de plata. Por lo que hacían tablillas con el sello de la hacienda para que pudieran ser canjeadas en las pulperías y bodegas por víveres. Muchos preferían comprar licor por lo que pedían “un palito de ron”, “un palo de miche”, etc. Al tener que contar en que habían despilfarrado las tablillas o palitos decían “me eché los palos”.

Dejar el pelero: Significa huir rápidamente de un lugar. Se dice que los indígenas venezolanos al seguir el rastro de una presa decían que la misma había salido corriendo al dejar rastros de pelo en el suelo o en la pared de su refugio. “Dejó el pelero” al sentirse amenazada.

Echarle pichón: Significa hacer un esfuerzo para lograr algo. En los antiguos pueblos y ciudades venezolanas, el agua se obtenía de bombas o fuentes públicas que había que utilizar con esfuerzo físico. Estas bombas tenían un letrero que decía “Push on”, para indicar que había que empujar la palanca para lograr extraer el agua. Al venezolanizarse quedó la expresión “Echarle pichón” para señalar a alguien que tenía que sacar el agua haciendo fuerza en la palanca.

Echar un polvo: En el siglo XIX y comienzos del siglo XX se popularizó el uso del rapé, (polvo de tabaco inhalado). Como cortesía los hombres se lo ofrecían a las damas: ¿Quiere echar un polvo? Muchas veces los mismos tenían urgencia de inhalarlos por el síndrome de abstinencia y se ausentaban de la reunión social para hacerlo en solitario ya que era de mala educación hacerlo en público. Sin embargo no siempre era para esto sino para tener un encuentro sexual furtivo con una damisela.

Guachiman: Vigilante o sereno. Viene del inglés venezolanizado Watchman.

Bajarse de la Mula: Pagar una deuda o pagar por participar en una fiesta o celebración. Si vienes a la fiesta, te bajas de la mula. Su origen viene de la época de la Colonia, cuando le cobraban una deuda a una persona, que iba montado en una mula, y ésta decía que no tenía dinero, le aceptaban la mula como pago, y tenía que “bajarse de la mula” para poder entregarla.

Macundales: Las compañías extranjeras que extraían el petróleo venezolano traían un conjunto de herramientas de la marca “Mack and Dale”. Cuando terminaba la faena, los obreros venezolanos acuñaron la expresión “recojan los macundales” para referirse a dichas herramientas de trabajo.

Pela bolas o Pelar Bolas: Proviene del hecho de que un jugador de besibol no es capaz de realizar atrapadas es cuestionado y relegado al banco o separado del equipo. Por lo que es visto como alguien de poco valor, importancia o utilidad. En su uso actual se asocia con la carencia de valores económicos por lo que no es tomado en cuenta.

Güebón: Los animales de granja con genitales muy grandes suelen tener un andar lento y torpe. De ahí que hoy en día se use este adjetivo para señalar personas torpes o con poca sagacidad.

Gozar un puyero: Pasarla muy bien. Antiguamente (hasta hace 30 años) existían monedas de 5 céntimos llamadas “puyas” o “chivas”. Solía dárseles a los niños para que compraran golosinas o chucherías lo cual les causaba alegría.

Mamar gallo: Se usa para denotar que a alguien se le está haciendo una jugarreta. En las peleas de gallos se acostumbra a succionar la cabeza del gallo para que este se vuelva desconcertado y a la hora de la lucha el mismo huya y no enfrente al otro gallo, logrando cansar a su oponente. Una vez recobrado el sentido de la orientación puede atacarlo con mayor oportunidad. Dicha práctica se considera ilegal y poco honorable y ante la sospecha de su uso se exclama: ¡Me están mamando gallo!

Echar Carro: Echar el carro es holgazanear. Está echando carro, es decir que alguien está sin hacer nada. Me echó el carro, quiere decir me embarcó.

Echar un Camarón: En las excavaciones petroleras, los capataces gringos de vez en cuando querían echar una siesta. Pero para no ser vistos por los obreros venezolanos se excusaban diciendo “I come around” (Ya vuelvo). Esta frase al venezolanizarse quedó como camarón para definir el sueñito que se echa en medio de una jornada.

Cotufa: Es nuestro pop corn o palomitas de maíz. Viene de los sacos con los granos de maíz para tal fin que tenían la inscripción “Corn to fry” que al venezolanizarse dio origen a dicha palabra.

Echar los Perros: Es la actividad de “cortejar” a las damas. Romeo le está echando los perros a Julieta. Viene del término taurino de “echarle los perros” al toro para cansarlo y ayudar al torero en su faena.

¿Vas a seguir Abigail?: En los años 80s RCTV transmitió la telenovela “Abigail”, protagonizada por Catherine Fullop y Fernando Carrillo. Dicha telenovela duro mucho tiempo al aire por lo que se tornó aburrida y monótona. ¿Vas a seguir Abigail? Lo usamos para expresar fastidio por algo insistente o que dura más de lo necesario.

Echarse las Bolas al Hombro: nacida en el tiempo de los presos que hacian trabajos forzados a perpetuidad, que significa flojear, dejar de hacer un trabajo, venía del hecho de que los presos solo podían levantar del piso la bola que tenían unida a la cadena del grillete a la hora de comer, momento en el que levantaban la pesada bola y se la echaban al hombro, era un momento de descanso.


Guircha: Usado en el Occidente del país de forma peyorativa para hacer referencia a las muchachas de barrio, ya sea por su vestimenta o comportamiento. Proviene de las palabras en Inglés: Wild Child (Chica Salvaje).

“El Jalar mecate” Se dice que esta expresión viene de la época de la guerra de independencia. Al parecer al Libertador le gustaba que le mecieran la hamaca al dormir valiéndose de un mecate. Para esta tarea se ofrecían peones, soldados y hasta oficiales, buscando ganar favores o caer en gracia con Simón Bolívar. Hoy, todo adulador o persona que busca favores con este metodo también se le dice “jala mecate”. 

Hoy dia "Jalar mecate" ha sido uno de los verbos más conjugados en la Venezuela actual,  se ha presenciado un desenfrenado derroche de jaladera de todos los calibres, por lo común bien remunerada, y a cada rato se escucha decir: "ese está jalando mecate para que le den una embajada". "Se acomodó en el gobierno porque le gusta la jaladera". "Ese discurso fue una repugnante jaladera de mecate", muy actual


jueves, 20 de abril de 2017

"EL RESULTADO DE LA AUTOPSIA REALIZADA AL LIBERTADOR "




 Fallece el 17 de diciembre pasadas la una de la tarde. A las 4 de la tarde en presencia de los señores Generales Montilla y José Laurencio Silva, habiéndose hecho la inspección del cadáver en una de las salas de la habitación de San Pedro, ofreció los caracteres siguientes: HABITUD DEL CUERPO. Cadáver a los dos tercios de marasmo, descoloramiento universal, tumefacción en la región del sacro, músculos muy poco descoloridos, consistencia natural. 

CABEZA Los vasos de la aracnoides en su mitad posterior ligeramente inyectados, las desigualdades y circunvoluciones del cerebro recubiertas por una materia pardusca de consistencia y transparencia gelatinosa, un poco serosa semi roja bajo la dura-mater: el resto del cerebro y cerebelo no ofrecieron en su sustancia ningún patológico. 

PECHO. De los dos lados posterior y superior, estaban adheridas las pleuras costales por producción semimembranosas: endurecimiento en los dos tercios superiores de cada pulmón; el derecho casi desorganizado presentó un manantial abierto de color de las heces del vino, jaspeado de algunos tubérculos de diferentes tamaños no muy blandos; el izquierdo, aunque menos desorganizado, ofreció la misma afección tuberculosa, dividiéndolo con el escalpelo, se descubrió una concentración calcárea y regularmente angulosa del tamaño de una pequeña avellana. Abierto el resto de los pulmones con el instrumento, derramó un moco pardusco que por la presión se hizo espumoso. El corazón no ofreció nada particular, aunque bañado en un líquido ligeramente verdoso contenido en el pericardio. 

ABDOMEN. El estómago dilatado por un licor amarillento de que estaban fuertemente impregnadas sus paredes, no presentó sin embargo ninguna lesión ni flogosis: los intestinos delgados estaban ligeramente meteorizados: la vejiga, enteramente vacía y pegada bajo el pubis, no ofreció ningún carácter patológico. 

El hígado, de un volumen considerable, estaba un poco escoriado en su superficie convexa; la vejiga de la hiel muy extendida; las glándulas mesentéricas obstruidas; el vaso y los riñones en buen estado. Las vísceras del abdomen en general no sufrían lesiones graves. Según este examen, es fácil reconocer que la enfermedad de que ha muerto S. E. el Libertador era en su principio un catarro pulmonar, que habiendo sido descuidado, pasó al estado crónico…Si se atiende a la rapidez, la enfermedad en su marcha, y a los signos patológicos observados sobre el órgano de la respiración, naturalmente es de creerse que las causas naturales influyeron en los procesos de esta afección. No hay duda que agentes físicos ocasionaron primitivamente el catarro del pulmón, tanto más cuando que la constitución individual favorecía el desarrollo de esta enfermedad, que la falta de cuidado la hizo más grave; que el viaje por mar, que emprendió el Libertador con el fin de mejorar su salud, le condujo al contrario a un estado de consunción deplorable…. 

Debe observarse que el Libertador, cuando el mal estaba en su principio, se mostró muy indiferente a su estado de salud, y se denegó a admitir los cuidados de un médico: él mismo lo ha confesado que sus enemigos le hartaban de disgustos, y que estaba más expuesto a los ultrajes de aquellos a que sus beneficios habían hecho ingratos… Entonces pidió con ansia los socorros de la medicina. Pero ¡ah! ¡Ya no era tiempo! El sepulcro estaba abierto aguardando la ilustre víctima, y hubiera sido necesario haber un milagro para impedirle descender a él.

San Pedro, Diciembre 17 de 1830 a las ocho de la noche. Alejandro Próspero Reverend.


Es copia: J. A. Cepeda, secretario

"La Radio"



AYRE, Fue la primera emisora instalada en el país, poseía un formato radiofónico que no se diferencia mucho al de la actualidad. En la mañana se leían las noticias que aparecían en los diarios de la capital. Seguidamente, a lo largo de todo el día, se transmitía música de discos de 78 revoluciones por minuto. Y finalmente, una orquesta de salón, otra de música criolla, además de varios intérpretes, acompañados de programas humorísticos que eran interpretados en vivo amenizaban las noches de los oyentes.

Con una mayor infraestructura Y.B.1BC Broadcasting Caracas presentaba una programación más elaborada. En sus transmisiones que comenzaban en la mañana y culminaban a las 11 de la noche, se presentaban noticieros, música de todo genero tanto grabada como en vivo con artistas locales y extranjeros; además de declamaciones y programas humorísticos y de corte dramático, los cuales tendrían una amplia aceptación por parte del radio escucha.

Éstos últimos llenaron de imaginación al público por sus historias y sembraron la idolatría del oyente hacia sus intérpretes. Era tal la fascinación de dichos espacios que muchos confundían la ficción con la realidad. Y si bien es conocida la anécdota de un programa radial que hizo  Orson Welles acerca de la invasión de la tierra por parte de seres extraterrestres, el cual produjo pánico en la población, también dramatizaciones criollas despertaron pasiones y odios colectivos.

Las bodas ficticias llenaban de regalos las emisoras por parte del público. El nacimiento de un niño hacía que la gente se dirigiera con canastillas hacia la estación. Hasta la planificación de un crimen ficticio por parte de unos guionistas en un restaurante estuvo a punto de ser impedido por un policía que creyó atrapar a dos supuestos asesinos.

Las primeras dramatizaciones

La comedia de Santa Teresa: Peripecias de una familia caraqueña de la época.
Género: Drama costumbrista.
Tiempo de duración: Cuatro Años
Intérpretes principales: Cecilia Martínez
Patrocinante: Ron Santa Teresa.

El misterio de los ojos escarlata: Una indígena recorre toda la geografía venezolana para encontrar unas piedras grabadas que unidas forman el mapa para hallar un tesoro escondido.
Género: Suspenso.
Tiempo de duración
Intérpretes principales: Cecilia Martínez

El enigma de los Incas: La vida en los tiempos de la civilización prehispánica.
Género: Drama epopéyico.

El emir: narraba los detalles sobre la construcción del Canal de Suez
Género: Drama histórico.

El alma del tirano: La historia del conquistador español Lope de Aguirre
Género: Drama histórico.

"Laguna de Catia"




Hacia 1930 la Laguna de Catia fue uno de los sitios de Caracas más visitados los días domingos.



Entre los muchos recuerdos de Catia en la parroquia Sucre se conserva uno que los habitantes más jóvenes no conocen. Hacia 1926 existió una laguna muy concurrida por los catienses de la época, quienes cada domingo acudían a este depósito natural para refrescar sus tardes y ponerse al día con los pormenores de la pequeña comunidad. 

De acuerdo con el cronista de Catia, José Vera, esta laguna data de 1557 y estuvo ubicada a tres cuadras de la plaza Juancho Gómez, lo que hoy en día se conoce como la Plaza Catia. En sus años de existencia era visitada con frecuencia por los “Domingueros” (así se les decía a las personas que se entretenían los días domingos) éstos se reunían en sus orillas para hacer picnic, realizar paseos en botes y visitar un bar cercano llamado “La pulmonía”, local que recibió su nombre porque estaba ubicado en un punto donde las brisas y neblina que caía del pueblo de El Junquito pegaban fuerte.

Sobre la ubicación exacta de aquel estanque tan cotizado en la época de antaño, Vera detalla que la parte más profunda aún se encuentra debajo del Hospital General del Oeste Doctor José Gregorio Hernández entre la Recta de los Magallanes. Según sostiene, su desahogo principal era la calle Panamérica por eso “el sector Gramoven siempre se encuentra en un ambiente húmedo y frío”, explica.

Paso a la modernidad

Este depósito de agua toma relevancia cuando el General Juan Vicente Gómez designó a su hermano como responsable del cuidado de los terrenos aledaños. Fue así como la Laguna de Catia pasó a ser un sitio muy concurrido por los habitantes del oeste de Caracas.

Sin embargo, para el año 1932 el General decide secar varios lugares de la ciudad con acumulación de agua para darle paso a la construcción de la urbanización “Nueva Caracas”. Entre ellos, las lagunas de: El Paraíso, Los Chorros y la de Catia.

Sobre este hecho, Vera comenta que las dos primeras pudieron consumirse en dos años pero la de Catia tardó aproximadamente unos 7 años. El historiador insiste en que debajo de las edificaciones que se encuentran en los Magallanes aún sigue viva aquella laguna de agua turbia en la que los catienses se paseaban en botes desde un pequeño muelle.

Tal fue la significación de este lugar que cuando se construyó el Parque Generalísimo Francisco de Miranda (conocido como Parque del Este) se tomaron en cuenta las dimensiones del pozo para la réplica que forma parte de las atracciones del jardín.

Aunque la laguna haya cedido su espacio para dar paso a la modernización de Caracas, aún vive en la memoria colectiva de los algunos abuelos catienses que de niños pudieron apreciar la majestuosidad de sus aguas y suavidad de sus brisas.


"Datos curiosos sobre Caracas"


En la actualidad el área metropolitana cuenta con una superficie de unos 1930 km², tiene una altitud promedio de 900 msnm, y el punto más elevado de la ciudad, es el Pico Naiguatá con 2765 msnm de altura.


Caracas fue fundada por Diego de Losada, el 25 de julio de 1567 con el nombre de Santiago de León de Caracas, y es Capital de Venezuela desde el año 1578.


La Plaza Bolívar de Caracas, se llamaba Plaza Mayor al momento de la fundación de Caracas en 1567 y cambia de nombre en 1842.

La Catedral de Caracas, primera iglesia construida en Caracas alrededor del año 1641.

En la Capilla de Santa Rosa de Lima perteneciente a la Real y Pontificia Universidad de Caracas (actual Palacio Municipal de Caracas), es declarada la Independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811.


El Panteón Nacional fue inaugurado como Panteón el 28 de octubre de 1875. 

El Museo de Ciencias en Los Caobos, inaugurado el 28 de octubre de 1875.

El Palacio Federal Legislativo o Capitolio Federal (1877), es donde funciona la Asamblea Nacional,

El Palacio de Miraflores, desde el año de 1900 se comenzó a utilizar como sede del Gobierno de Venezuela, es el despacho oficial del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.


En el año de 1904, es conducido por la ciudad el primer automóvil llegado a Venezuela, fue traído por Doña Zoila de Castro, esposa del Presidente Cipriano Castro.

El Museo de Bellas Artes de Caracas, es el museo de artes plásticas más antiguo de Venezuela, fue fundado en 1917 en la sede de la Universidad Central de Venezuela.


La Ciudad Universitaria de Caracas fue inaugurada el 2 de marzo de 1954 además fue declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El Parque Nacional El Ávila fue decretado parque nacional el 12 de diciembre de 1958.

El Parque Generalísimo Francisco de Miranda o Parque del Este, fue inaugurado por el Presidente Rómulo Betancourt el 19 de enero de 1961.

El Complejo Parque Central , inaugurado en el año de 1979, se convirtió en la edificación con las torres más altas de América Latina hasta que fueron superadas en el año 2003 por la Torre Mayor en Ciudad de México.

El Metro de Caracas fue inaugurado el 2 de enero de 1983.


El Teatro Teresa Carreño es el centro cultural más importante de Venezuela y uno de los más destacados de Latinoamérica. Se inauguró el 19 de abril de 1983.


La Avenida Francisco de Miranda es la avenida más larga de la ciudad.

La Avenida Bolívar es la avenida más larga de Caracas en línea recta.

La calle Elice, que conecta el metro de Chacao con el Sambil, es la calle más transitada de Latinoamérica.

El Palacio Federal Legislativo

   Cubre toda la manzana diagonal a la Plaza Bolívar de Caracas, donde antiguamente se encontraba el Convento de las Reverendas Madre...